| Los
hombres viven aterrorizados de que se les considere como
personas con prejuicios contra las mujeres, y ello en no poca
medida por un antiguo sentido de la caballerosidad.
Contemplan la ausencia de mujeres entre los grandes
empresarios o los Miembros del Parlamento, o
entre los hooligans de fútbol y los ladrones en prisión,
y piensan que debe ser cierto que los hombres son básicamente
verdugos viles y que las mujeres son sus víctimas.
Pero la vida es muchísimo más complicada que eso;
y el resultado de esta tenaz zambullida en falsos
estereotipos es que todos acaban por convertirse en perdedores.
(Melanie
Phillips en su artículo "La
violación de la justicia").
"A
finales de 1974 ya me había dado cuenta de que no se podía
prestar apoyo general al movimiento feminista inglés por su
radical odio a la vida familiar y a los hombres. Sabía que
buscaban una causa legítima para justificar su odio a los
varones y obtener ayuda económica. Pronto inventaron lemas
tales como 'todas las mujeres son víctimas inocentes de la
violencia de los hombres' y difundieron cifras falsas para dar
legitimidad a su intento, coronado por el éxito, de adueñarse
del movimiento contra la violencia doméstica." (Erin
Pizzey, en su artículo "No
más guerra")
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