RECORTES DE PRENSA - OPINIÓN (3)

 

EL ERROR DE SER VARÓN

Un amigo me escribe y me comenta que tiene miedo. Es un padre separado. Durante años ha vivido una desgarradora y cruel historia de alejamiento forzoso de su hijo. Ahora ese hijo, que tiene 13 años y no está conforme con el régimen de guardia y custodia que durante tanto tiempo le ha impedido la convivencia con su padre, ha huido del domicilio materno y se ha refugiado en el paterno, tras recorrer para ello largas distancias. Mi amigo teme que lo acusen de haber inducido al menor a protagonizar esa huida. Y teme que obliguen al niño a desandar el camino. Al sistema le cuesta admitir sus errores. Con su huida, el niño desautoriza todo un entramado social de prejuicios, negligencias e intereses que ha ensombrecido su infancia, sólo porque su padre cometió el error... de ser varón. El mismo error que tal vez imputen al propio niño dentro de unos años.

Miguel Ángel Castro. Madrid (Carta al Director, EL PAÍS, 17 de enero de 2002)

 

 

 

LOS PADRES INOCENTES

El primer muerto de frío de este invierno ha sido un padre separado, alejado por la fuerza de sus hijos durante largo tiempo, perdido entre la niebla, las bajas temperaturas y la indiferencia social. Hace tiempo que Cáritas ha advertido de la presencia creciente de padres separados entre sus grupos de "sin techo" más desfavorecidos.

Mientras el invierno hace mella en las víctimas peor paradas de un régimen de divorcio implacable, el pueblo castellonense de Moncofa se moviliza como un nuevo Fuenteovejuna para sacar de la cárcel a otro padre separado, al parecer injustamente acusado de abuso sexual en el contexto de su proceso de separación, y condenado a siete años de cárcel, de los que ya ha cumplido dos.

Hace meses otra noticia nos hablaba de un hombre de Torrejón de Ardoz que pasó tres meses en prisión por supuestos abusos sexuales contra su ex mujer, hasta que la falsa acusadora se retractó. Otro más fue acusado de malos tratos en Aldea de Fresno, encarcelado y posteriormente absuelto.

Son noticias de la periferia informativa, retazos aislados que nos permiten intuir las dimensiones del rompecabezas completo, el juego sucio de un régimen de divorcio en que todo vale para exprimir y despojar al varón. En primer plano, la custodia de los hijos, el principal botín de una guerra absurda en la que todos pierden, y sobre todo los niños, las pequeñas víctimas indefensas de esta moderna degollina de inocentes.

JAVIER ÁLVAREZ  (Madrid) (Carta al Director, La Vanguardia, 28/12/2001)

 

 

HOMBRES MALTRATADOS

Estamos saturados de la divulgación que se hace en los medios de los malos tratos a mujeres, de la indefensión en la que se encuentran. Toda esta campaña nos hace olvidar que nosotras, las mujeres, también maltratamos y de la manera más cruel y aberrante: utilizando como arma a los propios hijos. Todos sabemos el tipo de actuaciones que una mujer separada es capaz de hacer por despecho: incomunicación telefónica, inducir a los hijos a que rechacen al padre.... Este maltrato psicológico lo sufren cientos de padres separados que quieren seguir dando su cariño y cuidados paternos a sus hijos pero a quienes sus ex-esposas, llevadas por el odio y su afán de venganza, se lo impiden.

La ley hace recaer la guarda y custodia, en la mayoría de los casos, en la mujer y como consecuencia les otorga el poder de utilizar a los hijos como marionetas a su antojo. Da la sensación de que la Ley da por hecho que todas las mujeres son madres perfectas y que todos los hombres son unos depravados. ¿Existe alguna ley que defienda el derecho legítimo de un hombre a ejercer su paternidad?
 
María Galindo - Madrid. (Carta al Director, LA RAZÓN, 22 de diciembre de 2001)

 

 

EL FEMINISMO

Acabo de leer el ensayo de Pío Moa sobre el feminismo, en su libro «La sociedad homosexual», y quiero expresar mi completo acuerdo con él. Es el primer estudio serio y ponderado que leo contra esa pesada verborrea feminista que llevamos soportando no sé cuántos años las mujeres, mas aun que los hombres. Unas cuantas señoras que lamentan ser mujeres, como ha dicho Doris Lessing y cita el autor, intentan imponernos a las demás cómo debemos de comportarnos, cómo debemos sentir y ser. Es el colmo del desprecio, pero encima aseguran, y a lo mejor hasta se lo creen, que lo hacen por nuestro bien. Como señala Moa, parece que todo el mundo, políticos, intelectuales y demás familia, se han puesto de acuerdo para abrumarnos con las mismas historias y a quien no esté de acuerdo le amenazan con esas etiquetas de sexista, patriarcalista y demás. Supongo que el libro va a levantar ampollas, pero ya era hora de que alguien se atreviera a hablar con claridad, como él lo hace, sin estridencias, pero de manera contundente. Mi más calurosa felicitación.
 
María Eugenia Gómez - Madrid (Carta al Director, LA RAZÓN, 21 de diciembre de 2001)

 

 

LA GENEROCRACIA 

Las viejas formas de poder –las autocracias, plutocracias, aristocracias y democracias- comparten desde hace poco tiempo trono y estrado con una nueva potestad, aderezada con tales prerrogativas y atributos que hacen palidecer los de sus marchitas compañeras: la generocracia.

Nadie osa negar acatamiento a esta moderna deidad: los políticos rivalizan en expresiones de oportunismo ante ella, la prensa siente flaquear su habitual espíritu crítico, los jueces y sus jerarquías sacrifican en su altar principios seculares del derecho, y los ciudadanos asisten atónitos y deslumbrados al nuevo ceremonial.

Los votos llegan a las urnas de la mano del género, las sacerdotisas del género resplandecen bajo la aureola de todas las solidaridades, los prohombres del género prometen listas de proscritos y adhesiones inquebrantables desde sus virreinatos, y las innumerables cofradías y agrupaciones locales del género sienten llover sobre sus tejados el maná de las subvenciones...

Los hijos de divorciados son brutalmente separados de su padre; la presunción de culpabilidad se cierne sobre todo varón acusado de abuso o maltrato; los hogares han pasado oficialmente a ser cámaras de tortura donde uno de cada tres maridos ejerce con saña su ancestral oficio de verdugo; la maternidad es sagrada, la paternidad deleznable; y hasta la muerte por violencia es objeto de pesajes y calibrados, según sus víctimas sean muertas de género o muertos comunes . Esta vez, el andamiaje del poder se ha afianzado a costa de hundir sus cuñas en las más profundas grietas de la familia y la sociedad. Fiel a las tradiciones, la generocracia se ha consolidado sobre los despojos de otra guerra, absurda entre todas: la guerra de sexos. 

Javier Álvarez (Madrid)  (Carta publicada en La Estrella Digital el 3 de diciembre de 2001)

 

 

LOS OLVIDADOS

Ante la inminente celebración del Día Internacional contra la Violencia de Género el próximo día 25, los colectivos especializados en combatir ese tipo de violencia vuelven a multiplicar sus condenas y a enumerar las cifras de mujeres muertas por causa de la violencia doméstica. Por supuesto, yo soy el primero en adherirme a esas condenas y lamentar que la violencia doméstica haya segado la vida de 37 mujeres en lo que va de año. Pero me pregunto por qué se olvida tan fácilmente la cifra de hombres muertos en ese mismo contexto de violencia doméstica (44 el año pasado), por qué nunca se recuerda que en el año 2000 murieron asesinados en España 1.124 hombres (en comparación con 444 mujeres) y, sobre todo, por qué jamás se piensa en las 4.923 personas que se suicidaron durante ese tiempo (3.275 hombres y 1.648 mujeres), todo ello con arreglo a los datos del Anuario Estadístico del Ministerio del Interior. ¿Es que la violencia que no es de «género» merece menos atención?

Por cierto, algunos países han hecho estudios sobre las causas del suicidio y han descubierto que sí que tiene género.

Por ejemplo, las tasas de suicidio entre los varones divorciados son, en Australia, seis veces superiores a las de los casados, según datos del Gobierno australiano. A ver si resulta que el suicidio es la violencia de género por antonomasia y no nos hemos enterado.

Javier Álvarez - Madrid (Carta publicada en ABC (24-11-2001) y en La Razón (25-11-2001).

 

 

VIOLENCIA DOMÉSTICA

Por estas fechas se está desplegando toda la maquinaria del II-Plan contra la violencia doméstica aprobado por el gobierno. Pero me surgen dudas de su efectividad después de analizar el informe del Consejo General del Poder Judicial vinculado a este plan y válido como botón de muestra

Me pregunto cómo es posible que todos los datos en los que se basa el estudio del CGPJ estén extraídos de informes del "Instituto de la Mujer" o de comunidades autónomas en estrecho contacto con éste, o sea más de lo mismo

Los datos del "Instituto de la Mujer" son aceptados y dirigidos por el CGPJ a pesar de la evidente falta de objetividad de dicho instituto. ¿Qué sucede? ¿Los miembros del CGPJ son ingenuos? ¿No saben reconocer entidades subjetivas con planteamientos intencionados? O estamos presenciando las consecuencias de esa dependencia política del poder judicial que en innumerables ocasiones ha denunciado toda la prensa española

Que el Gobierno pueda elegir autoridades jurídicas implica el que nuestros jueces hereden los mismos grupos de presión que amenazan a nuestros políticos con la retirada del voto femenino. Y el resultado no podía ser otro que el de anteponer intereses políticamente correctos a la defensa de principios judiciales elementales, como por ejemplo, el de presunción de inocencia

El estudio de los problemas sociales se debe abordar con rigor y desde instituciones objetivas. Y un sistema sano siempre debe estar basado en el respeto escrupuloso de los principios jurídicos más básicos. Este es el único camino, lento pero seguro. ¡Y no hay atajos!

Comprender que no debemos expulsar rusos dando armas y poder a talibanes parece ser nuestra asignatura pendiente en el siglo XXI

Miguel Angel Castro Catalán (Madrid) (El Faro de Vigo, 25 de octubre de 2001)

 


LA SOLIDARIDAD DE BONO

Tras las declaraciones que el insigne y «solidarísimo» José Bono ha realizado a favor de la igualdad de mujeres y hombres, de forma que éstas estén presentes en las listas electorales en una proporción del 50 por ciento, me propongo ahondar en este sentido y tener en cuenta otros sectores de la población que pueden verse agraviados. Propongo que en las listas haya mitad de altos y mitad de bajos, un tercio de rubios, otro de morenos y un último de pelirrojos. La misma proporción de representantes de la primera, la segunda y la tercera edad. No podemos olvidar que debe haber el porcentaje adecuado de afro-europeos, asiático-europeos, magrebíes-europeos e, incluso, europeos-europeos. Y sería un desastre si no incluimos el 50 por ciento de inteligentes y el 50 de tontos, ya que este colectivo de la población raramente se ve representado en las instituciones.

Me dice un conocido, un tanto ignorante el pobrecillo, que debería haber un 100 por 100 de personas preparadas. No se puede ser más insolidario.

 
Alberto Illán Oviedo (Madrid). (Carta al Director de ABC, 22 de octubre de 2001)

 

 

¡LOS PADRES TAMBIÉN EXISTEN...! (LA IMPORTANCIA DEL PAPÁ PARA EL BEBÉ)

Ante una separación matrimonial los hijos son los primeros perjudicados. Esta situación se hace especialmente delicada cuando el hijo es un bebé. En el 90% de los casos se dice que la madre es la que está más capacitada para cuidar al bebé y "automáticamente" la ley lo deja con su madre antes, incluso, de que el juez dicte medidas provisionales. En el juicio, normalmente, se ratifica esta medida: el bebé se queda con la madre la inmensa mayoría del tiempo y el padre tendrá el horario de visitas más restringido a medida que el bebé es más pequeño. Es decir, cuanto más pequeño es el bebé, más corto es el tiempo que está con su padre.

Esta situación tiene justificación hasta cierto punto. Es evidente que durante el tiempo de lactancia el padre no puede sustituir a la madre en cuanto a darle el alimento, pero ¿qué pasa con aquellos padres que demuestran sobradamente su capacidad de cuidar y alimentar a sus hijos dentro y fuera de la etapa de destete y que en muchas ocasiones superan a la madre en capacidad y habilidad para cuidarlos y atenderlos? ¿Por qué casi "automáticamente" se les niega la posibilidad de estar con su bebé el mismo tiempo que lo está la madre? Cada vez son más los padres preparados para asumir estas tareas y si queremos reparto de roles e igualdad de oportunidades, no estaría mal empezar a reconocer la capacidad como padre desde el principio... ¿Dónde queda el derecho de esa supuesta minoría?  ¿Por qué se sobreentiende que un hombre está peor capacitado para asumir estas tareas que una mujer?

Lois Hoffman, psicóloga evolutiva especialista en relaciones madre-padre e hijos de la Universidad de Michigan en EEUU, afirma rotundamente que en sus últimos estudios ha podido comprobar que el apego de un padre hacia su bebé puede ser tan profundo como el de la madre. Añade que los padres pueden ser educadores y cuidadores tan competentes como las madres incluso más y que se ha descubierto que son tan "receptivos" a las necesidades del bebé como las mamás. Esta reflexión no la expongo como elemento en contra de las madres, ni mucho menos, sino como elemento de justicia para los padres que quieren y están preparados para serlo...pero sobre todo como elemento de justicia para los bebés. Muchas veces se hace y se deshace en su nombre y en nombre de lo que es mejor para ellos, y se olvida que lo mejor para el niño, incluyendo el bebé, es estar con sus dos progenitores a tiempo igual, dentro de lo posible; que en muchas ocasiones, y siendo posible se le niega al papá. Sobre todo, si el bebé es varón lo que no se tiene en cuenta es el gran perjuicio que se le provoca apartándolo de su padre. El bebé varón, sobre todo, necesita a la figura del papá cerca de él para que éste le ayude a consolidar su concepto de género, de rol social y en definitiva de "identificación personal" con el padre del mismo género, como desarrollo normal en su evolución de varón. En resumen, para aquellos bebés que tengan a los dos padres capacitados y deseosos de encargarse de sus cuidados, consideramos nefasta la decisión casi automática que tiene la ley de darle esa posibilidad más a la madre que al padre. Los jueces deberían recordar que el bebé nunca debe "sentirse" más hijo o hija de su madre o de su padre y que ...ellos, con su decisión, son los únicos que pueden evitar esta injusticia y este gravísimo error.

CARMEN DEL POZO  (RADIO 5-TODO NOTICIAS-RNE,  SEVILLA, 21 DE JULIO DE 2001)

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TEXTO DIFUNDIDO EN UNA SECCIÓN RADIOFÓNICA DEDICADA A LA "EDUCACIÓN" QUE SE EMITE TODOS LOS FINES DE SEMANA: SÁBADOS Y DOMINGOS A LAS 16:15 H. Y A LAS 21:50 H. LO ELABORA LA PERIODISTA EDUCATIVA CARMEN DEL POZO.]

 
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