RECORTES DE PRENSA - OPINIÓN (2)

VERDADES, MENTIRAS Y ESTADÍSTICAS

Hace unos meses el Instituto de la Mujer  nos sorprendía con un dato: en España hay dos millones de maltratadas.

Hoy he tenido acceso a la encuesta que permitió obtener ese dato y que, en mi opinión, es un trabajo planeado por profesionales carentes de objetividad cuyo único fin es conseguir derechos para las mujeres al margen de cualquier tipo de perspectiva social.

Del informe sorprende el hecho de la mayoría de las consideradas como maltratadas pertenezcan a un grupo denominado como “técnicamente maltratadas”, y que es definido como mujeres maltratadas pero que no se han enterado.

Para ser incluidas en este grupo bastaba, por ejemplo, con reconocer en un familiar, cónyuge o novio UNA SOLA DE ESTAS SITUACIONES: 

  • A VECES decide las cosas que usted puede o no hacer.

  • A VECES insiste en tener relaciones sexuales aunque sepa que Vd. no tiene ganas.  

  • A VECES no tiene en cuenta las necesidades de Vd. (le deja el peor sitio de la casa, lo peor de la comida...)

  • A VECES le dice que todas las cosas que hace están mal, que es torpe.

  • A VECES ironiza o no valora sus creencias (ir a la iglesia, votar a algún partido, pertenecer a alguna asociación...).

  • A VECES no valora el trabajo que realiza.

Por supuesto la encuesta se realizó solo entre mujeres, y no hay “Instituto del Hombre” que intente compensar la balanza.

Todos pensábamos que se habían encontrado dos millones de españolas aporreadas, y resulta que lo que pasaba es que A VECES sus maridos se comían la pechuga del pollo.

Así se obtienen los datos oficiales que nuestros políticos ven, y que sirven para justificar millonarias partidas presupuestarias e interminables paquetes de medidas.

¿Hasta cuando seguiremos consintiendo que profesionales de la inculcación de la “conciencia sexual de clase”  continúen viviendo de fondos públicos?

Miguel Angel Castro (Madrid) (Publicado en La Estrella Digital el 15-04-2001)


¿ACOSO O GALANTEO?

Como los climas sociales similares  acaban dando frutos similares, ya tenemos en marcha nuestra versión carpetovetónica del acoso sexual como arma política. O sea, nuestro regazado clima social empieza a parecerse al que tenían los americanos a principios de los 90, cuando Anita Hill frustró la carrera del magistrado Clarence Thomas, inculpándolo, en el momento políticamente oportuno en que el republicano George Bush lo proponía como candidato para el Tribunal Supremo, en un supuesto acoso sexual perpetrado años atrás. 

Es de suponer que el demócrata Clinton, más tarde padrino y ahijado de la National Organization of Women (NOW), gran manantial feminista de votos,  se regocijaría por la eficacia de la zancadilla tendida a Thomas, muy lejos de pensar que al cabo de unos años iban a cantarle las cuarenta con cartas del mismo palo, primero a través de Paula Jones y luego de Mónica Lewinsky. 

Ahora que en Ponferrada se repiten, a nuestra pequeña escala local, las vicisitudes que pusieron en la cuerda floja a esos prohombres del imperio, y sin ánimo de prejuzgar las circunstancias concretas del caso berciano, parece buen momento para que los políticos que forjan el nuevo orden discriminador del varón reflexionen sobre la fragilidad de sus cargos, siempre a merced de la denuncia de cualquier colega o subordinada, ex amantes incluidas.  ¿Qué les valdrían los votos de los ciudadanos al lado de una acusación, fundada o no, de acoso sexual?  ¿Qué político, incluidos nuestros políticos más feministas, nuestros más ardientes impulsores de leyes contra el varón -siempre bajo sospecha, siempre presunto culpable- sobreviviría a semejante acusación?  Y una vez bajado el listón de la presunción de inocencia, ¿qué amparo tendrán los ciudadanos de a pie, los que no se apoyan en la fuerza de votantes y partidos? 

¡Ah!, y no lo olviden. El acercamiento del hombre a la mujer se llama acoso sexual cuando la cosa no funciona. Cuando funciona y acaba en la cama se llama galanteo y buen rollo. 

Javier Alvarez (Carta al Director de Diario 16, 11 de abril de 2001)


FALSAS DENUNCIAS

El 2º Plan Integral Contra la Violencia Doméstica tiene aspectos muy positivos, pero incluye dos medidas que mezclan los malos tratos contra la pareja con los malos tratos contra los hijos y pueden dejar al padre desprotegido y privado de la patria potestad de sus hijos. Son los siguientes:

Inhabilitación paterna. El proyecto prevé incorporar al artículo 153 del Código Penal 'la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, guarda o acogimiento en los casos de violencia física o psíquica cuando el interés del menor lo aconseje'.

Puntos de encuentro. Está previsto crear lugares donde los menores reciban la visita de sus padres en los casos de separación y divorcio con antecedentes de violencia doméstica.

En EE. UU. y Canadá es muy utilizado por las madres el recurso de denunciar a sus esposos de abusos sexuales a los hijos en el momento de la separación si sospechan que su marido tiene alguna posibilidad de obtener la custodia de los hijos, este hecho es muy bien conocido en estos países y supone uno de los principales motivos de denuncia falsa de abusos sexuales, recordemos el caso de Mia Farrow y Woody Allen.  Estos puntos del 2º Plan Integral Contra la Violencia Doméstica pueden llevar a muchas mujeres a denunciar falsos malos tratos para acabar con las pocas posibilidades que tiene los maridos de obtener la custodia de los hijos y para privarles de todo contacto con ellos al perder no sólo la custodia sino la patria potestad, o como poco conseguir estorbar al padre en el poco contacto con los hijos que se les suele asignar en las sentencias.

Estas medidas se convierten pues en una eficaz herramienta para que las mujeres puedan llevar a cabo más fácilmente la principal transgresión de las sentencias por parte de las mujeres: impedir que los padres vean a sus hijos. Hoy mismo se ha publicado una noticia en la que se informa que una mujer ha sido condenada a 6 meses de cárcel por impedir reiteradamente que el padre viese a su hija. En un principio la mujer denunció abusos sexuales a la niña por parte de su padre, abusos que se demostraron que eran inexistentes, pero consiguió que se le privase de las visitas durante un año, posteriormente pasó a impedir sin más las visitas.

A partir de ahora las mujeres tendrán un mejor recurso para conseguir estos objetivos.

Naranjito (Carta al Director de Diario 16, 5 de abril de 2001)


CARAVANA DE PADRES EN PONTEVEDRA

Hasta esta periferia madrileña donde habito me ha llegado la noticia de la original iniciativa emprendida por un grupo de padres y madres separados de Pontevedra: a falta de otros cauces más ordinarios, que se les niegan, han decidido llevar su protesta hasta los juzgados, el ayuntamiento y otras instituciones... en una caravana de cámping. 

Como el padre separado suele ser una especie trashumante por necesidad y con frecuencia carente de domicilio digno, no les han faltado inquilinos para mantener ocupada su caravana y encendida la llama de la protesta noche y día.  Según parece, no todas las instituciones visitadas han prestado el mínimo de atención que exige el decoro del cargo público desempeñado, y ha habido alguna autoridad que se ha negado a escuchar las reivindicaciones del colectivo, quizás porque tampoco reconoce el tamaño y la gravedad de su problema. 

Y sin embargo, es un problema de gran envergadura y de máxima prioridad. Un escritor británico afirmó recientemente que la separación de padre e hijos en los procesos de divorcio constituía la más grave violación de los derechos humanos de nuestro tiempo en Occidente. La más grave, no sé. Pero sí, desde luego, la que afecta a colectivos más numerosos y tiene repercusiones sociales más hondas y extensas. Sí, desde luego, la más absurda e injustificable, porque no hay argumentos que justifiquen esa separación, no hay una sola razón que avale la semiorfandad de esos niños ni la desesperación de esos padres. 

Por eso quiero expresar desde aquí mi simpatía y mi apoyo sin fisuras a esos padres y madres que levantan su voz contra un sistema que está violando sistemáticamente los derechos humanos de sus hijos y los suyos propios. El derecho humano del hijo de separados a la compañía, el afecto y los cuidados de sus dos progenitores. El derecho humano del padre separado a la convivencia con sus hijos y al desempeño de su función natural de padre. ¡Animo, amigos de la caravana! Sois pocos, vuestra voz es débil y tal vez invite a la prepotencia de algunas autoridades. Pero vuestra causa es tan noble y justa, y los intereses que se le oponen tan ilícitos, que vuestra modesta ‘roulotte’ acabará por llegar a donde nunca llegan los coches oficiales: al corazón de los ciudadanos justos.

Javier Alvarez (Las Rozas) (Publicado en el El Faro de Vigo el 28 de marzo de 2001)


DICTADURA DE GÉNERO

Hace no mucho, unos veinte y pocos años, cuando en este país la falta de los más elementales derechos de la persona brillaban por su ausencia, cuando salíamos a la calle y exponíamos nuestra vida ante los medios de represión del Estado (hoy les llamamos cuerpos de seguridad), cuando parábamos las clases en la Universidad y hacíamos huelga en los centros de trabajo, salía de nuestras gargantas una palabra al unísono: LIBERTAD.

Casi todos/as teníamos una idea en nuestras mentes, una Constitución que nos amparase, unos derechos fundamentales que nos sugiriera un proyecto social donde la DISCRIMINACIÓN no existiera o al menos la pudiéramos combatir, una cultura y educación que sirviera para un verdadero desarrollo de la persona sin tener en cuenta su origen ya fuera humilde o de familia poderosa e influyente, una LEY que no fuera para unos elegidos (léase en femenino).

Todos/as pensábamos cuando éramos jóvenes, que si tuviéramos hijos en un futuro, estábamos construyendo o poniendo la base por un mundo mejor para ellos y ellas, los que iban a ser nuestros hijos e hijas.

Jamás me imaginé que todo ese sueño utópico que acabo de relatar, haría posible apartarme de mi hija BUSCANDO LO MEJOR PARA EL MENOR, que no podría hablarle de todo lo bueno y bonito que soñé y por lo que luché, que no podría oír su vocecita diciendo: "papi", "papá", "padre", que no la vería crecer, cambiar poco a poco, ir a recogerla al colegio, que me contara sus cosas, que...

¿Pero no habíamos acabado con la dictadura? Sí, pero la hemos puesto apellido y seguimos, ahora la llamamos Dictadura de Género.

Pues yo vuelvo a gritar: ¡L_I_B_E_R_T_A_D- E- I_G_U_A_L_D_A_D!  ¡CUSTODIA COMPARTIDA!

Jesús Díaz  (Publicado en LA VOZ DE GALICIA, 26 de Marzo de 2001)


FRANCIA: LUZ AL FONDO DEL TÚNEL

La noticia ha corrido como la pólvora. Al cabo de varias décadas de marginación, por fin los padres separados comienzan a ver la luz al fondo del túnel. Ségolène Royal, ministra del Gobierno de Lionel Jospin, ha presentado un innovador proyecto de reforma de la legislación sobre divorcio que, como aspecto más destacado, prevé el ejercicio de la guardia y custodia por ambos progenitores, que se alternarán semanalmente en la convivencia con sus hijos.

Cuando esa propuesta gubernamental se convierta en ley, pasará a mejor vida un sistema que, durante décadas, ha levantado un segundo "muro de la verguenza" entre padres e hijos, menos visible que el de Berlín, pero igualmente vergonzoso para la causa de los derechos humanos. Quienes hemos conocido de cerca la tragedia que supone para un padre verse de la noche a la mañana separado de su hijo, nos preguntamos para qué sirve esa medida y a quién beneficia ese dolor. Personalmente, no acierto a imaginarme el callejón vacío en que se hubiese convertido mi infancia si hubiesen expulsado súbitamente de ella a mi padre.

Esperemos que el ejemplo francés cunda y que los gobernantes españoles adopten pronto una iniciativa similar. No sé si el castigo inmerecido que supone esa separación para el padre les dejará indiferentes. Pero que piensen que al otro lado del muro hay miles de niños inocentes a los que el sistema ha robado lo mejor de sus vidas. 

Nuria López López (París) (Carta al Director de ABC, 19 de marzo de 2001)


LA LISTA DE BONO

Según veo (ABC del 14-03-2001), la iniciativa de las listas de maltratadores castellano-manchegos avanza viento en popa... ¡Quién les iba a decir a los padres de la Constitución cuando en 1978 redactaron el artículo 25 ( en cuyo párrafo 2 se establece que “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”) que para asegurar el cumplimiento de ese artículo deberían haber prohibido expresamente las listas infamantes, las cuerdas de presos, las picotas, los sambenitos y demás prácticas abandonadas hace siglos. A menos que, mediante algún salto de la rana dialéctico, el Sr. Bono nos convenza de que sus listas favorecerán la reinserción de los condenados.

“Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”, reza el artículo 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. “Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito”, añade el artículo 11 de esa Declaración. “Nadie podrá ser sancionado por un delito por el cual haya sido ya condenado...” dice el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. La relación de artículos de tratados internacionales conculcados por la medida del Sr. Bono sería interminable, porque va contra los fundamentos mismos del concepto de pena.

Javier Alvarez (Publicado en ABC el 18 de marzo de 2001)


LA CUSTODIA PERDIDA... 

En casi el noventa por ciento de las rupturas matrimoniales contenciosas el primer paso legal lo da la mujer.

Si se analiza este dato veremos que el porcentaje aumenta hasta llegar casi al 100% cuando los hijos del matrimonio son más pequeños. Y que en los casos en que no hay hijos o estos son mayores la proporción se reduce sustancialmente.

La explicación radica en que se está adjudicando la custodia de los hijos a las madres de forma casi sistemática,  que esa custodia la tienen tanto más asegurada cuanto menores son los hijos, y que conseguirla supone conseguir superioridad legal que se traduce en ventajas afectivas para con los hijos y económicas con respecto al ex cónyuge.

Los hombres no solicitan la separación, no porque en algunos casos no la deseen,  si no porque se les quita la idea cuando en la primera visita informativa al abogado se les describe lo que les va a suponer la casi segura pérdida de la custodia de sus hijos.

Y parece lógico suponer que la aptitud de las mujeres sería la misma si no estuvieran tan seguras de que su sexo iba a ser considerado como un valor en la disputa por dicha custodia.

 Esta situación es una barrabasada desde el punto de vista tradicional, porque al quedar desnivelada la balanza se está incentivando a la parte femenina a que destruya su familia. Y esto debería preocupar a los que presumen de defender los valores familiares.

Pero lo que nos debe preocupar a todos es la vulneración gratuita del “principio de igualdad”, en base a no se qué argumentos del siglo pasado, que carecen de rigor científico, por cuanto que cada vez hay más psicólogos de países del primer mundo que rechazan esos planteamientos sexistas. Y ya era hora. Los psicólogos carecen de perspectiva social. Nunca han estado preparados para comprender el daño que inflingían a las familias y a la sociedad, contribuyendo a desnivelar la balanza de derechos conyugales.     

Es preciso establecer fórmulas de  “CUSTODIA COMPARTIDA” y si nos tienen que separar de nuestros hijos en un proceso en el que lo único que al final se ha considerado es nuestra configuración genital, queremos la demostración matemática de que no se puede hacer otra cosa.

Miguel Angel Castro Catalán (Madrid) (Carta al Director de ABC, publicada el 28 de febrero de 2001)


PRESUNTOS CULPABLES 

"Recientemente observé en un programa de televisión, en el que un grupo de mujeres contaban la historia de sus vidas destrozadas, cómo un hombre, el único invitado en ese coloquio, contaba su historia de sufrimiento, de abandono y alejamiento de sus hijos, tras haber solicitado su mujer la separación. Todos nos sentimos conmovidos, el público, la popular presentadora y los telespectadores, al oír la historia de un hombre hundido en el más profundo de los sufrimientos a que puede ser sometido un ser humano: la separación forzosa de su familia. 

De repente una llamada telefónica, de una vecina de su ex-mujer, cambia completamente la situación. Allí mismo, en directo,  acusa al hombre de malos tratos y ella misma se presenta como testigo de alguna actuación de este tipo. El efecto fue fulminante. Ante tan denigrante delito, cambió radicalmente la actitud del público y  de la presentadora, y se negó al hombre el derecho a réplica, el derecho a su propia defensa, al ser acusado de un delito horrible... si era cierto...

El hecho nos debe hacer recapacitar a todos, ¿como es posible que una simple llamada telefónica pueda saltarse la presunción de inocencia, las sentencias judiciales y la inexistencia de partes por lesiones?  Si el delito de malos tratos es horrible, mucho peor es la acusación falsa de ese delito, porque no hacen falta jueces, la propia sociedad se encarga de juzgar y condenar al acusado, pero ¿qué ocurre si  la acusación es falsa? Pues que, siendo inocente,  se pasa por el mismo calvario que si se fuese culpable. Hoy en día basta la acusación de una mujer para que, no ya los jueces, si no la propia sociedad condene a un hombre inocente.

La humanidad ha avanzado mucho, hemos desarrollado el confort hasta límites insospechados, hemos conseguido enviar sondas espaciales más allá de lo que parecía un sueño, pero al mismo tiempo, hemos creado un delito y lo hemos asignado exclusivamente a los hombres, que han pasado automáticamente a ser presuntos culpables a merced de una simple llamada telefónica. 

No corren buenos tiempos para los derechos humanos."

Emilio Jose Rodriguez  (Madrid) (Publicado en La Razón, Libertad Digital y El País Digital el 7 de febrero de 2001)

 
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