| RECORTES
DE PRENSA - OPINIÓN (1)
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| DERECHOS
HUMANOS A PRECIO DE SALDO
En general, las violaciones de los derechos
humanos por los Estados modernos hallan la réplica en las denuncias
de las ONG que velan por el cumplimiento de esos derechos. Con una
clamorosa y flagrante excepción: la violación sistemática del
derecho humano básico del niño a la convivencia con su padre, y de
éste a la convivencia con su hijos, en los casos de separación y
divorcio.
Inexplicablemente, esa infracción, en la que
son cómplices prácticamente todos los Estados del mundo
desarrollado, se ha institucionalizado bajo un espeso manto de
silencio. ¿En beneficio de quién?
Ahí es donde el silencio se torna misterio insoluble.
Es evidente que esa violación de sus derechos
no beneficia al padre separado, cuyas tasas de suicidio llegan a ser
en algunos países seis veces superiores a las del padre casado.
Tampoco beneficia a los hijos de separados, a menos que se considere
que ser huérfano es mejor que tener padre.
Ni siquiera a la mujer en general, o por lo menos, no a las
hijas de separados ni a la madre, las hermanas o la compañera del padre
separado. ¿A la ex mujer del padre separado? Aparentemente,
tampoco, porque el cuidado en exclusiva de sus hijos le resta tiempo
libre y oportunidades profesionales.
Un
momento... Eso será a largo plazo, pero de entrada ella se queda
con la casa y percibe una pensión por sus hijos. A veces esa pensión,
estimada en función de los ingresos del ex marido, alcanza también
para la manutención de la madre. Y si además hay pensión
compensatoria... Misterio resuelto: la casa, las pensiones, el
trapicheo de los derechos humanos, la complicidad estatal...
Juntemos las piezas del puzzle y ¡oh, bello y edificante espectáculo
de las madres que viven a costa de sus pequeños hijos!
Juan
Luis Rubio Azcúe (Madrid) (Publicado en "La Estrella
Digital" (8-3-2001), El Periódico de Aragón, El Correo
Gallego (11-3-2001) y ABC (25-4-2001)). |
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PADRES
SEPARADOS, PADRES DESESPERADOS
“Solo veo a mi hija cuando sube o
baja del autobús escolar. Cuando la niña me ve me saca la lengua.
Me tiene miedo”. La paternidad, lejos de animar a José María
García Bravo, enfermo de Trastorno por Angustia y obsesionado con
la muerte, le complicó aún más la vida. Este riojano de 37 años
se separó de su mujer en 1993, pocos meses antes de nacer su hija.
Fijaron un convenio regulador normal, pero al mes la madre presentó
una modificación de medidas alegando que estaba enfermo y que era
incapaz de cuidar a la niña. Desde ese momento, José María está
luchando para superar los obstáculos que le impiden estar con la
pequeña. Ahora está a la espera de que la Audiencia ratifique el
nuevo régimen de visitas que le aprobaron en mayo de 2000.
El caso de José María García Bravo es uno de tantos que llegan a
la Asociación de Padres de Familia Separados (APFS). Sus miembros,
9.176 hombres en muchos casos desesperados, tienen algo en común:
se sienten perjudicados en el momento de la separación “por la
aplicación de unos cuantos artículos del Código Civil que datan
del 7 de julio de 1981, que se han quedado obsoletos” y que les
sitúan en un nivel de inferioridad con respecto a las mujeres, según
cuenta el presidente de la APFS Nacional, Juan Luis Rubio.
Desde la asociación se trabaja para promover una nueva Ley de
Separación y Divorcio que equipare los derechos y deberes de las
dos partes de un matrimonio disuelto, tanto en el nivel económico
como en el social, el jurídico, el fiscal y en lo referente a la
custodia de los hijos. Es en este punto donde exigen un mayor
cuidado ya que, según apunta Juan Luis Rubio, “el 64% de los
miembros de la Asociación no pueden ver a sus hijos o tienen
problemas graves para hacerlo”.
La custodia está estrechamente relacionada con la propiedad del
domicilio conyugal y, según sostiene Juan Luis Rubio, “en muchas
ocasiones se utiliza a los hijos como arma arrojadiza. El 96% de los
hombres se queda sin hogar y tienen que vivir con sus padres o
buscarse un piso de alquiler. Muchas veces lo único que cuida el
fiscal es que se fije una pensión alimenticia, que como término
medio equivale al 37% del sueldo del padre, descuidándose otros
aspectos como el derecho a que estén juntos y a que se comuniquen.
No entendemos por qué si un hombre no paga la pensión va a la cárcel,
pero si una madre te impide que veas a tus hijos no pasa
absolutamente nada”.
Vivir
en un juzgado
Esto le ha sucedido a Antonio
Henar que no ve a su hija desde hace más de dos años. Ni siquiera
está seguro de que la niña se encuentre en Zaragoza. “Estuve
siete años luchando para conseguir la custodia. En un año, denuncié
a su madre en 60 ocasiones por incumplimiento del régimen de
visitas y por fin, el 1 de julio de 1998, el juez me concedió la
custodia. La sentencia se hizo efectiva el 15 de enero de 1999 y sólo
duró una hora”.
Antonio comió ese día con su hija y la llevó de nuevo al colegio.
Ya no volvió a verla. “El juez no hizo absolutamente nada. A la
semana, la madre me denunció en el juzgado de familia con un parte
médico manipulado de un ginecólogo de urgencia”. Por medidas
cautelares, el juez le devolvió la custodia a la madre. Al poco,
esta aportó unos informes psicosociales en los que se reflejaba que
la niña no quería ver a Antonio. La madre obtuvo la custodia
provisional durante ocho meses. Más tarde consiguió otros seis.
“En septiembre se cumplieron los provisionales y todavía estoy
esperando a que el juzgado conteste. Los padres separados y
divorciados tenemos unos deberes pero no unos derechos. Sobre todo
lo que debería estar claro es que los hijos no son propiedad de
nadie”.
El marido de Teresa está divorciado y tiene muchos problemas por el
pago de la pensión a su ex mujer. “Ella está en casa sin
trabajar mientras que yo, que también soy divorciada, me tuve que
buscar la vida. El juez sentenció que mi esposo tenía que pagarle
85.000 pesetas de pensión. Nosotros no podíamos pagar esa cantidad
y le pasábamos 50.000, pero aún así, desde hace cuatro años, mi
marido tiene que pasar 36 horas en la cárcel los fines de
semana”.
Teresa y su marido han vivido siete años de juicios y, por fin, han
conseguido que el juez les rebaje la pensión a 55.000 pesetas.
“Queríamos una cantidad razonable que pudiéramos pagar, pero
ahora ella nos ha denunciado por todos los atrasos que le debemos. Y
yo me planteo: si ella verdaderamente no tiene para comer, que por
eso se supone que nos pide dinero, ¿Por qué no se ha muerto de
hambre? ¿qué mi marido esté en la cárcel le da de comer?”.
Hombres
maltratados
Otra de las demandas de la APFS es la desaparición del Instituto de
la Mujer y la creación del Instituto de la Familia que contenga una
dirección general del niño, otra de la mujer y otra del hombre.
“Por ejemplo, en España no existe ningún centro de acogida para
hombres maltratados, y hay muchos. En nuestra asociación, el 4% de
los miembros han recibido maltratos físicos y el 66%, psicológicos”,
apunta Juan Luis Rubio. “Las comisarías de policía nos los
mandan a la Asociación porque no saben qué hacer con ellos. No
pueden aplicar ninguna ley en su defensa, algo ilógico porque se
supone que las leyes son asexuales. Hemos tenido el caso de un
hombre que ha permanecido 19 días en la UVI. Y a muchos padres les
hemos tenido que acompañar al Juzgado de Guardia para que les
pusiesen protección policial para ver a sus hijos”, prosigue el
presidente de la APFS Nacional.
Es el caso de Juan José Valero, que vive a miles de kilómetros de
distancia de su hijo de siete años. Cuando el pequeño era un bebé,
su ex esposa decidió, de forma unilateral e inesperada, trasladarse
de Zaragoza a Tenerife. “Antes de embarcar presentó una denuncia
por malos tratos. Gané el juicio por falta de pruebas... más tarde
comprendí que era una estrategia, en primer lugar, para ganar
tiempo y que no la denunciara por abandono de hogar, y después,
para que saliera la sentencia de separación”.
A Juan José nunca le permitían ver a su hijo, ni con ordenes
firmadas por el juez. “La familia de mi ex mujer me insultaba y me
pegaba. Les denuncié por malos tratos. Empecé a tener problemas de
salud, perdí 35 kilos y me quedé calvo. Intenté suicidarme en
tres ocasiones”. Juan José conoció a su hijo cuando tenía tres
años y medio. El juez le tuvo que poner escolta policial para poder
ver al pequeño. “El verano pasado fue el primero que estuve con
el niño. A penas tenía violencia física contra mí, verbal aún
tenía un poco. Estas navidades ha estado más calmado”.
“Desde la Asociación también luchamos por cambiar la conciencia
social. Queremos que se reconozca que el hombre es capaz de cuidar y
educar a sus hijos, y creemos necesario que se haga un seguimiento
para vigilar si verdaderamente los hijos están atendidos”, señala
Juan Luis Rubio. La ex mujer de Luis César Villa Calvo, de
Palencia, tiene a sus espaldas una sentencia por maltratar a su hija
mayor y otra por posesión y consumo de cocaína. Igualmente, sometía
al padre de sus dos hijas a maltratos físicos y psicológicos. Aún
así, el juez no le ha retirado la custodia de las niñas.
“Mi ex mujer pegó a mi hija con una barra de hierro porque la niña
le despertó, pero la Junta no me concedió la custodia, vio más lógico
ingresarlas durante cuatro meses en un centro. Estoy arruinado y
vivo con en casa de mi madre porque en la separación me quitaron el
piso y tuve que pagar 4 millones de pesetas para recuperar las
escrituras de la casa de mi madre”. La ex mujer de Luis César
admitió en el juicio que el que se ocupaba de la casa y de las niñas
era él. “Yo me encargaba de las niñas, compraba, hacía la
comida y trabajaba en dos sitios diferentes. Mi hija mayor quiere
venir a vivir conmigo porque ya ha visto muchas cosas. Pero lo
triste no es que las haya visto, es que las sigue viendo”.
Pensiones
temporales
Otras conquistas que quiere alcanzar la APFS son realizar la
liquidación de los bienes gananciales en el momento del divorcio y
sustituir las pensiones vitalicias por pensiones temporales de dos años
como máximo. “Con las pensiones el estado nos pide que hagamos un
esfuerzo mayor que el que hace él. Las pensiones compensatorias que
se fijan rondan el 40% de los sueldos. Lo ideal sería que se
repartieran los bienes en el momento de la separación y que cada
uno rehaga su vida y trabaje”, comenta Juan Luis Rubio. En el caso
de las mujeres de edad que se han dedicado toda su vida al hogar,
“nosotros consideramos que es el gobierno el que tiene que hacerse
cargo de sus carencias”, concluye.
“Para algunas personas el matrimonio es un chollo”, cuenta Tomás
Bragado. Su matrimonio duró 33 meses y no tuvieron hijos. Su ex
esposa tenía 27 años, era puericultora y el juez le fijó una
pensión. “Dejé de trabajar y me descontaban 45.000 pesetas del
paro a pesar de que ella estaba trabajando. No contentos con eso, el
juez le hacía acreedora a los bienes raíces míos, es decir, a lo
que yo heredase en un futuro”. Tomás es hijo único y, junto a
sus padres, barajó la posibilidad de vender todo y marcharse al
extranjero. “Mi padre había estado trabajando en Alemania y, según
este juez, todo lo que había conseguido en su vida iba a ser para
ella”, asegura Tomás. Durante meses adeudó la pensión a su
esposa y pidió el divorcio. “Por suerte, mi divorcio cayó en un
juzgado nuevo y le retiraron la pensión”.
(Reportaje de
Ana Cano,
publicado en INTERVIÚ el 5 de marzo de 2001) |
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| LOS
SUICIDAS NO MOLESTAN
Recientemente, el
Ministerio de Asuntos Comunitarios de Australia ha puesto en marcha
un programa para la prevención del suicidio entre los hombres
separados. Según datos del propio Ministerio, las tasas de suicidio
de ese colectivo son seis veces superiores a las de sus homólogos
casados y doce veces más altas que las registradas entre las
mujeres separadas. Evidentemente, son cifras que no entran en el cómputo
habitual de víctimas de la violencia doméstica, aunque debieran; y
si entrasen, tal vez el desequilibrio aparente de la balanza cambiaría
de signo, es decir, de sexo.
Para la sociedad,
los suicidas son gente cómoda. Sencillamente, se van sin hacer
ruido. Pero, antes de trivializar su muerte, pongámonos en la piel
de una persona a quien, de la noche a la mañana, echan de la casa
que le ha costado veinte años de trabajo, le impiden todo contacto
con sus hijos, le quitan la mitad del sueldo y le ponen ante la
perspectiva de largos años de pleitos en los tribunales, con los
consiguientes gastos. Imaginemos a una persona en ese callejón sin
salida. ¿Cómo podrá salvar el abismo que se abre ante sí? ¿Cómo
podrá levantarse después de una caída tan brutal?
¿Y qué pensará,
a su vez, la ex del suicida, la que usó sin miramientos toda la
inmensa fuerza que el Estado puso en sus manos? ¿Lamentará esa
despedida silenciosa, porque con ella desaparece una fuente de fáciles
ingresos? ¿Pensará para sus adentros que ha fallado en sus cálculos
y ha tensado demasiado la cuerda? ¿O predominará la embriaguez de
la victoria definitiva?
¿Y
qué pasará por la cabeza de los pequeños huérfanos? ¿Qué
historia les contarán? ¿Qué retrato de vileza e infamia
guardarán de su progenitor?
Sin duda, sus mentores podrán engañarles con cualquier
cuento, para eso son niños. Pero nadie intelectualmente honrado
podrá explicarles, cuando crezcan, que el expolio y la destrucción
moral de su padre han redundado en beneficio de ese “interés
superior del niño” que, supuestamente, tratan de preservar
nuestros sistemas legislativo y judicial.
Antonio
Javier Martínez Morcillo (Madrid) (Publicado en La Razón y en
La Estrella Digital el 24 de febrero de 2001)
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LOS OTROS NIÑOS DE EL ROYO
Ahora que todos los ojos de la sociedad
está puestos en el desdichado niño de El Royo y su rocambolesca
historia, ahora que todo el mundo recuerda que los niños necesitan el
calor de una familia para crecer y desarrollarse de forma plena y
armoniosa, ahora que todos compadecen a ese pobre niño y lamentan la
odisea judicial que está viviendo, quizás sea el momento de recordar a
"los otros niños de El Royo", a los miles de hijos de parejas
separadas a los que sólo se permite el contacto con su padre durante
cuatro días al mes, a los del régimen de visitas administrado con
cuentagotas, a los semihuérfanos que crecen privados del contacto
con el padre.
Sí, sin duda es el momento de pensar
también en esos miles de niños cuyo padre, gracias a los prejuicios de
nuestros sistemas legislativo y judicial, se ha convertido de la noche a
la mañana en un mero "visitante" quincenal. Sin duda es el
momento de recordar que existen miles de niños que se han visto
sometidos a similares desgarros familiares y ajetreos judiciales y que, en
virtud de nuestro régimen de custodia exclusiva, han sido
privados de la presencia paterna de la noche a la mañana. ¿Acaso
esos miles de niños que han visto cómo su padre es expulsado súbitamente
de sus vidas no están también al borde de un abismo psicologico y emocional
de consecuencias imprevisibles?
Javier Álvarez (Las Rozas, Madrid)
(Publicado en ABC y EL PAÍS DIGITAL el 24 de enero de 2001)
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HUELGAS
DE HAMBRE
Mientras escribo estas líneas,
Len Miskulin se enfrenta, en el Reino Unido, a su 30º día de huelga de
hambre, supongo que ya con su salud seriamente deteriorada.
Simultáneamente, Clayton Giles empieza en el Canadá su 16º día
de huelga de hambre, que tampoco augura nada bueno. Len Miskulin es un
padre separado que está dispuesto a morir para reivindicar su derecho a
ver regularmente a sus hijos. Clayton Giles es un muchacho de catorce años
que también se declara dispuesto a morir para defender su derecho a
reunirse con su padre. Ambos son víctimas de un mismo prejuicio que
prolifera como la mala hierba en los juzgados de familia de Occidente, de
costa a costa: el prejuicio antinatural que, tras la ruptura del
matrimonio, convierte a las madres en propietarias de sus hijos y a los
padres en parientes lejanos y ocasionales.
Por
desgracia, parecen existir grandes posibilidades de que Len Miskulin acabe
incorporándose sin tardanza al martirologio del padre separado. Su
ejemplo empieza a cundir entre los padres separados del Reino Unido, donde
se anuncian huelgas de hambre en cascada. Tal vez los varones abatidos por
un régimen de divorcio que los deja en la
indigencia afectiva y material descubran que la huelga de hambre es
bastante más incómoda para la sociedad que los actos de violencia
desesperada. A los ojos del público, el suicidio puede trivializarse con
un dictamen de enajenación transitoria. En cuanto a los actos de
violencia de género, oficialmente suelen carecer de etiología, así que
como mensaje de protesta son contraproducentes.
Pero la determinación concienzuda, lúcida y tenaz del suicidio
por ayuno no puede trivializarse e ignorarse con tanta facilidad.
Esperemos
que las autoridades británicas, en el primer caso, y las canadienses, en
el segundo, entiendan que esos dos mártires en ciernes pueden llegar a
convertirse en un mal ejemplo para los, hasta ahora, dóciles padres (e
hijos) separados, y que su sacrificio puede ser semilla para nuevas
autoinmolaciones. Así se
ahorrarán problemas futuros y nos evitarán a los demás el dolor de
ambas muertes y el bochorno de pertenecer a una civilización que depara a
padres e hijos esas dramáticas situaciones, no sabemos si por
motivos inconfesables o por pura inercia jurídica.
Javier
Álvarez (Madrid) (Publicado en LIBERTAD DIGITAL; EL PAIS DIGITAL y ABC; y
LA RAZON, los días 15, 17 y 18 de enero de 2001, respectivamente).
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FEMINISMO
HASTA LA MUERTE
"Ahora resulta que
algunos en este país se plantean el modelo austríaco-canadiense contra
la violencia doméstica como un ideal a imitar. En estos lugares es donde
en la hipotética pirámide social se perfila en la cúspide la hembra de
la especie, seguida del perro, y donde comparten el último lugar, niños,
viejos y varones. La estigmatización del sexo masculino ha llegado a tal
punto que un policía tiene derecho a expulsarlo a uno indefinidamente de
su propia casa, sin más formalidades que una simple acusación de
violencia doméstica por parte de su compañera. A pesar de ello, ese uno
seguirá pagando todas las facturas, gastos, cargas y demás etcéteras
que dimanen del uso y disfrute, o del mal empleo, del bien del que ha sido
coercitivamente excluido.
Los jueces de familia y
los funcionarios destinados a los tribunales que llevan ese nombre, con la
coartada del bienestar de los hijos, que les importan tan poco como los
padres, le harán pasar las de Caín. Le recordarán que allí han perdido
hasta su último derecho constitucional, y que son menos que la última
escoria de las repúblicas. Y todo por qué: por una denuncia de la mujer,
con pruebas o sin ellas.
¿Qué intereses políticos
se esconden tras estas maniobras institucionales? ¿Por qué ese empeño
en llevar la discordia y la injusticia hasta el más íntimo rincón del
corazón de la sociedad?
¿De qué valen la
separación de poderes, los avances en la democracia, el reconocimiento
del ser humano y sus valores intrínsecos a los que hemos tardado tanto en
llegar, si dejamos que un policía venga a decirnos que no tenemos casa, que
un funcionario nos escupa a la cara que no tenemos hijos, ni ningún
derecho sobre nuestros bienes?
¿Qué significa nuestra
cultura? ¿Hacia dónde nos quieren llevar unos políticos que no
consideran importante estudiar humanidades en las escuelas?"
Benito Kahlo,
Viena (Austria)
28/11/2000 (Publicado en EL PAIS DIGITAL)
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CONTRA
LA VIOLENCIA, PERO CONTRA TODA
"Cuando desde un organismo público,
en este caso el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, se promueven campañas
en contra o a favor de algo, lo primero que se debería tener en cuenta, dado
que sus competencias abarcan a todos los ciudadanos del Estado, es no
discriminar, ni por activa ni por pasiva, a una parte de ellos.
Por eso, no es de recibo la actual campaña contra los malos tratos domésticos,
porque con ella se está trastocando y manipulando una realidad, tristemente
cierta y dramática, pero que sólo se contempla de forma parcial y sesgada. Según
el mensaje que transmite, parece que los malos tratos son debidos, única y
exclusivamente, a los cometidos por los hombres contra las mujeres. Para nada se
alude a la violencia que muchas de éstas ejercen, sobre todo, contra los niños.
Salvo que los ideólogos de la campaña piensen que, cuando no hay sangre de por
medio, la violencia no existe.
Quede muy claro que estoy en contra de cualquier tipo de violencia, y que apoyo
sin reservas cuantas medidas se tomen por erradicarla, incluidas estas campañas
de concienciación ciudadana. Pero dicho esto, también tengo que añadir que,
por ejemplo, los juzgados de familia están llenos de casos de feroz e
irracional violencia de muchas mujeres contra sus propios hijos, a quienes
utilizan y maltratan de la manera más abyecta. Madres que impiden que sus hijos
se comuniquen con el padre durante meses y años. Mujeres que son capaces de
falsear y manipular los sentimientos de sus hijos, amenazarles, obligarles a
mentir y, en definitiva, pisotear sus derechos de la forma más cruel y
despiadada. ¿Acaso eso no es violencia doméstica? ¿Ni el Defensor del Menor,
ni el del Pueblo tienen nada que decir al respecto? Y conste, que se cuentan por
miles los niños y adolescentes que están sometidos continuamente a estas
brutalidades. Algunos incluso desde que nacieron.
Lo incomprensible es que, ante semejantes situaciones, hasta los jueces, máximos
garantes de los derechos y libertades de los ciudadanos (y se supone que los niños
también lo son) miran hacia otro lado como si la cosa no fuera con ellos. Su
pasividad e indolencia es total en estos casos. ¿Por qué?"
Alfonso Andrés Blanco, Madrid
23/11/2000 (Publicado en EL PAÍS DIGITAL)
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LAS
CUENTAS, CLARAS
"Leo
con gran perplejidad las afirmaciones de la Comisaria de Asuntos Sociales
de la Comisión Europea, Anna Diamantopoulou, según las cuales la
violencia doméstica causa más muertes y discapacidades en las mujeres de
edades comprendidas entre los 15 y los 44 años que el cáncer, la
malaria, la guerra y los accidentes de tráfico.
No soy especialista en estadísticas, pero como remedio de urgencia
consulto en Internet lo primero que encuentro: los datos sobre mortalidad
del Instituto de Estadística de Andalucía, con las cifras
correspondientes a esa región para 1997 y primer trimestre de 1999. Pues
bien, la mortalidad por tumores correspondiente a ese grupo de edad
ascendió en 1997, sólo en Andalucía, a 358 defunciones, cifra cinco o
seis veces superior a las defunciones resultantes de la violencia doméstica
en toda España. Los datos de 1999 son similares, y supongo que habrá que
añadir otras muchas defunciones por otros tipos de cáncer. Los
especialistas podrían seguir con los demás sumandos: malaria, guerra y
tráfico.
No trato de llevar el agua a ningún molino ni de justificar
comportamientos injustificables, pero me pregunto a dónde conduce toda
esta desinformación repetida machaconamente un día tras otro, publicada
asépticamente por los medios informativos y aceptada sin rechistar por
casi todo el mundo."
Javier Álvarez, Las Rozas (Madrid)
24/11/2000 (Publicado en EL PAIS DIGITAL)
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Niños
sin padre
"¿Sabía usted,
lector, que en virtud de la legislación vigente, en los casos de separación
y divorcio se concede generalmente a la madre la guardia y custodia de los
hijos y se reserva al padre un régimen de visitas que les permite verlos
sólo en fines de semana alternos y la mitad de las vacaciones escolares?
¿Sabía
que, como consecuencia, miles de niños españoles se ven privados
habitualmente de la presencia de su padre, con el que sólo pueden
convivir en circunstancias excepcionales, y que con los niños de corta
edad el régimen de visitas es más limitado?
Esa
situación de ausencia del padre afecta negativamente al desarrollo armónico
y equilibrado del menor. Por ello, resulta indispensable una nueva
legislación que reconozca de forma explícita y clara el derecho del
menor a beneficiarse por igual de la compañía, el afecto, los cuidados y
la responsabilidad de sus dos progenitores. ¿Hay algo más urgente que
devolver a tantos miles de niños el padre que les han quitado?"
(N.
López, "Carta al Director" de ABC, 16 de diciembre de 1999)
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EN
EL DÍA DEL PADRE
"Lo de
menos es que hoy, al igual que tantos padres separados, no pueda ver a mi
hija. Eso es una gota en el océano.
Lo
que cuenta es que, por decisión de los tribunales, miles de padres sólo
puedan estar con sus hijos cuatro días al mes, no tengan posibilidad de
tomar ninguna decisión sobre su educación
u otros aspectos fundamentales de su vida y deban resignarse a verlos
crecer de lejos. Lo que importa es que la figura del padre se convierta en
una referencia remota, algo que te quiere mucho, pero que siempre está
lejos, que no decide, que no cuenta... Alguien que pordiosea en vano unas
horas de visita los miércoles o que trata de opinar inútilmente sobre el
rumbo de tu educación, un cero a la izquierda...
Lo
que cuenta es que el niño no tenga padre durante 27 días al mes porque
un prejuicio anacrónico pretende que los niños necesitan a su madre,
pero no a su padre. Con cargo a esa lógica, uno de los dos progenitores
estaría también de sobra en la institución familiar. ¿O es que la
figura del padre es entrañable e insustituible mientras está casado y
superflua a partir del momento de la separación?
Lo
que importa y estremece es que una situación jurídica de esta naturaleza
haya resultado indiferente a los legisladores durante decenios, aún
cuando la inmensa mayoría de la sociedad reconoce que no es buena para
nadie, y mucho menos para el niño.
Lo del
día del padre es una anécdota, pero permítanme que la aproveche para
recordar a los miles de hijos que viven una situación de injustificable
orfandad artificial."
(J.
Robert, "Carta al Director" de ABC, 19 de marzo de 2000)
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régimen
de visitas
"Entre los
numerosos círculos cuadrados que llenan nuestra pizarra jurídica y
jurisprudencial, hay uno que nunca podré llegar a entender, y es el régimen
de visitas establecido en los casos de separación y divorcio.
Si ya es de por
sí bastante contradictoria esa forma de interpretar la igualdad
constitucional consistente en atribuir sistemáticamente la guardia y
custodia de los hijos a la madre, con todas las ventajas personales y
materiales que ello conlleva, más extraño aún me parece un régimen de
visitas que, en general, permite que los hijos vean a sus padres en fines
de semana alternos, es decir, cuatro días al mes.
Que alguien me
explique el enigma de ese círculo cuadrado: ¿es que ser huérfano es
mejor que tener padre?"
(J.
Álvarez, "Carta al Director" de ABC, 14 de noviembre de 1999)
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http://www.adiospapa.info
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