¿Por
qué esta iniciativa?
En nuestro país, al
igual que en el resto de Europa y en otros países del mundo,
hay miles de niños, tal vez millones, que viven su infancia como un drama
silencioso del que, en muchos casos, ni siquiera son conscientes, pero que
día tras día, año tras año, va dejando una huella imborrable en sus
almas. Son los hijos de padres separados, pequeños marginados a los que
el sistema legislativo y judicial ha convertido en semihuérfanos...
Y también hay miles, tal
vez millones, de padres para
quienes la ruptura del matrimonio ha significado una verdadera catástrofe
en sus vidas: han perdido hijos, casa e ingresos. Sin embargo, esos mismos
padres, que en su medio laboral no dudarían en protestar enérgicamente para
reivindicar medio punto más de aumento salarial, paralizados por la
ideología dominante que hace del varón un presunto culpable, no
reaccionan cuando un régimen de divorcio injusto los despoja de cuanto
poseen y les arrebata a sus hijos.
Para denunciar esa situación, para
tratar de corregirla, ha nacido la iniciativa "Adiós, papá", cuyos
objetivos prioritarios son defender tanto el derecho de los hijos de
padres separados y divorciados a la compañía y los cuidados de sus dos
progenitores como el derecho de éstos a la convivencia con sus hijos. Se
trata, en efecto, de derechos humanos básicos e irrenunciables,
inherentes a la condición humana, anteriores a las leyes y las
costumbres, anteriores a la civilización y a la historia.
¿QUÉ
ES "aDIÓS,
PAPÁ"?
La iniciativa "Adiós,
papá", plataforma electrónica de la Asociación de
Padres de Familia Separados (APFS) viene
a ser una idea nueva hecha con viejos materiales, con antiguas
reivindicaciones. Mediante ella,
la APFS trata
de establecer un marco para la divulgación de los
principios y las reivindicaciones del colectivo de padres separados,
marco abierto a la participación general y plataforma de expresión
colectiva. Ante todo, pretendemos que nuestras ideas
lleguen lo más lejos posible.Queremos ser una presencia virtual, una
inquietud que se difunde a través de la red, una voz que va y viene por
el laberinto digital... Nuestros principales y
casi únicos recursos son la fe en nuestros principios, la razón que nos
asiste, la voluntad de persuasión y el amor por nuestros hijos.
Nos repugna la guerra de
sexos desatada por el feminismo radical, que considera al varón un
explotador histórico al que hay que castigar en los individuos de las
generaciones presentes. Nos repugna el victimismo interesado de
determinados sectores del feminismo, que tratan de rentabilizar en su
favor el sufrimiento de las mujeres de otros contextos históricos y
sociales. Llevado a sus últimas consecuencias en el terreno
de las separaciones matrimoniales, ese planteamiento ha dado lugar a
padres física y moralmente indigentes, hijos semihuérfanos y madres
incitadas al parasitismo social.
En cambio, nos interesa
el punto de vista femenino y aceptamos de buen grado la colaboración de
la mujer. A fin de cuentas, quienes más incondicional y abnegadamente nos
han apoyado en nuestro infortunio de padres separados han sido nuestras
madres, hermanas o compañeras. Nuestra repulsa no es sexista, sino
contraria a un sistema que antepone intereses ilícitos de la madre a
derechos legítimos e irrenunciables de los hijos y del padre. Nuestro
mensaje no es de enfrentamiento, sino conciliador e
igualitario.
En estas páginas hemos
tratado de exponer una serie de principios básicos con claridad, brevedad
y, hasta donde nos permiten nuestros limitados conocimientos informáticos, amenidad en la presentación. Por
supuesto, nuestro sitio web está abierto a la participación de todos mediante artículos, ideas, relato de experiencias personales o cualquier
otra forma útil de apoyo.
¿Cuáles son nuestros
objetivos?
Nuestra reivindicación básica
es que el padre debe seguir siendo padre, a todos los efectos y en pie de
igualdad con el resto de los padres, después de
la separación o el divorcio; y que los hijos de separados tienen el mismo
derecho que los demás niños a la relación con su padre. Nuestro
principal objetivo es sensibilizar
a la sociedad acerca de esa orfandad artificial, absurda e inmerecida que
viven tantos niños, separados de su padre por el divorcio.
Queremos que la sociedad
tome conciencia de esa violación sistemática de los
derechos humanos, en particular del derecho del niño a la presencia de su
padre, que se produce en los casos de separación y divorcio.
Violación absurda y estéril, basada en prejuicios y rutinas de largo arraigo que ya
no se justifican en nuestro tiempo.
El camino es largo. Sólo quienes han
vivido de cerca un divorcio contencioso (los interesados, sus parientes,
sus amigos...) conocen el desamparo que nuestro
ordenamiento jurídico reserva al cónyuge masculino y, sobre todo, a sus
hijos. Pero hay un gran sector de la sociedad que desconoce
la verdadera realidad y el dramático desenlace que con frecuencia tienen
los divorcios. A ese sector, sobre todo, queremos que llegue nuestro
mensaje.
Al parecer, el padre no está de
moda. Pues bien, la doctrina que queremos sembrar a los cuatro vientos es
bien simple y cabe en dos frases: 1) el niño necesita tanto a su
padre como a su madre; y 2) el niño no necesita menos a su padre porque
esté divorciado. Si algún día estas dos obviedades son
compartidas por nuestros legisladores y jueces, nuestros objetivos se
habrán cumplido sobradamente.
¿Con qué medios contamos?
Como lo que no acaba con uno, suele
tener a la postre un efecto fortalecedor, más o menos todos hemos ido
saliendo a flote de duras experiencias, pero nos queda el poso de amargura de los años vividos
lejos de nuestros pequeños hijos, las heridas nunca cicatrizadas, la
rebeldía contra una situación injusta y absurda. Ese es nuestro
principal activo: la convicción de que las cosas deben cambiar.
Y la fe en el futuro. Nuestros principios son tan sólidos y los
derechos que defendemos tan consustanciales a la naturaleza humana, que
acabarán por abrirse paso... aunque haya que esperar a que pasen ciertas
modas (llamadlas machistas o feministas, igual da, los extremos siempre
acaban tocándose) y los disparates que se cometen al amparo de ellas.
Aunque a todos nos
resulte inexplicable, la presencia social del colectivo de padres
separados es insignificante al lado de las dimensiones reales de su
problema. Quizás un día estalle el volcán, pero mientras siga dormido,
los recursos humanos y materiales a nuestra disposición son habas
contadas. Por eso hemos optado por la red, que nos permite suplir con
dedicación y esfuerzo la falta de tales recursos.
Y contamos, sobre
todo, con vuestra
simpatía, con la solidaridad de quienes (hombres o mujeres) habéis vivido directa o
indirectamente situaciones similares. Si deseáis colaborar, visitad
las demás secciones de este sitio, siempre habrá alguna donde encajen vuestras experiencias o ideas. En particular, si pensáis que entre todos podemos contribuir a difundir esas
ideas, no dejéis de visitar la página colaboración. Gracias.
NUESTRA
REIVINDICACIÓN
BÁSICA: LA CUSTODIA COMPARTIDA
Nuestra
reivindicación básica, común a veteranas asociaciones
de padres que luchan por ella desde hace largos años, es la
custodia compartida, es decir, la igualdad de derechos y
obligaciones de ambos progenitores respecto de sus hijos tras la
ruptura del matrimonio. He aquí, en esquema, las posibles fórmulas
de custodia compartida que, sin perjuicio de otras igualmente
válidas que puedan proponerse, cabría adoptar en una futura ley de
divorcio:
Opción 1.Custodia
compartida pactada por ambos padres (en
función de los intereses de sus hijos y propios) y ratificada
por el juez.
Opción 2.Custodia
compartida establecida por el juez (por desacuerdo entre
las partes) con arreglo a los criterios siguientes u otros
similares:
-
a)
uno de los padres tiene la guardia y custodia y el disfrute de la
vivienda familiar, y el otro se beneficia de un régimen de
convivencia con los hijos lo más amplio posible, alternándose cada
año o dos años en el desempeño de la custodia y el disfrute de la
vivienda; o bien
-
b)
se realiza un reparto equitativo de los días de convivencia con los hijos, basado
en el calendario escolar, estableciéndose una compensación económica
para el progenitor que no utilice la vivienda familiar; o bien
-
c)
se establece un régimen de convivencia basado en la alternancia
semanal de los hijos con cada uno de los padres, conforme al modelo
propuesto recientemente por el Gobierno francés.
La
pensión alimenticia desaparecería o sería recíproca en los casos
a) y c); y se ajustaría en el caso b) si hubiese desigualdad apreciable en
el número de días de convivencia o se encomendasen a uno
de los progenitores las responsabilidades económicas unitarias (colegio, seguro médico, etc.)
Opción 3.Cesión
voluntaria de la custodia (pactada por las partes y ratificada
por el juez).
(APFS, noviembre de 2000)
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