A LA CÁRCEL POR DECIR ¡HOLA!

El caso de un padre inglés condenado a diez meses de prisión por haber tratado de mantener un mínimo contacto con sus hijos, pese a los impedimentos puestos por su ex mujer

El caso de Mark Harris

El 23 de marzo de 2001, Mark Harris fue condenado a diez meses de prisión por decir "hola" a sus hijas. Mark había sido encarcelado en una ocasión anterior por decir adiós con la mano a las niñas cuando iban a la escuela. 

Mark, de 36 años, es profesor de autoescuela en Plymouth (Inglaterra). Ama a sus tres hijas (de 10,11 y 14 años) y no comprende por qué los tribunales de familia no han puesto freno al tenaz empeño de su ex mujer por excluirlo de la vida de sus niñas sin motivo alguno. 

Mark ha presentado 114 denuncias por incumplimiento del régimen de visitas. La obstrucción del régimen de visitas establecido en las sentencias constituye desacato al tribunal, pero el poder judicial cierra los ojos ante esa infracción y, en cambio, encarcela a un buen padre por el delito de tratar de ver a sus hijas. 

Actualmente, Mark está en huelga de hambre debido al injusto trato recibido de los tribunales británicos, que, sin embargo, toleran la violación de los derechos humanos de miles de niños cada año. 

Los "delitos" de Mark 

Mark cumple pena de diez meses de prisión y multa de 500 libras por desacato al tribunal, ya que se le imputan los hechos siguientes: 

  • Saludó a sus hijas cuando las encontró en la calle; al parecer, debería haberse desvanecido nada más verlas. 
  • Introdujo su vehículo dentro de una "zona de exclusión" con la esperanza de poder ver a sus hijas mientras daba sus clases de conducción. 
  • Envió un regalo de cumpleaños, junto con una nota, a sus hijas, sin que los servicios sociales verificasen previamente el contenido del envío.
  • Permitió que su compañera enviase a una de las hijas (de Mark) copia de un artículo de la prensa local en que informaba sobre la campaña emprendida por Mark en pro de la reforma del sistema de juzgados de familia (al parecer, éste fue el verdadero motivo del encarcelamiento).
  • Envió a la madre de sus hijas un cheque con fecha diferida, por valor de 900 libras, indicándole que podría cobrarlo si persuadía a una de sus hijas para que empezase a verlo de nuevo.

Estas terribles acciones se consideraron desacato de las órdenes del tribunal y determinaron que Mark fuese sacado inmediatamente del tribunal esposado. 

Mark es un hombre que ha hecho todo lo posible para neutralizar el veneno inoculado en las mentes de sus hijas contra él. Es un padre que ama a sus hijas, un trabajador que no puede entender por qué el Estado tolera que le separen de ellas, que enseñen a esas niñas a odiar a su padre y consideren que los esfuerzos paternos por verlas constituyen el máximo desacato al tribunal. Ahora Mark es un convicto. Sin embargo, los mismos tribunales que lo han condenado suelen alegar que no pueden encarcelar a las madres que obstruyen el régimen de visitas con total impunidad porque el encarcelamiento de la madre no respondería al mejor interés de los hijos. Al parecer, encarcelar al padre por motivos triviales les parece perfectamente aceptable. 

¿Morirá  Mark en la cárcel? 

Inmediatamente antes del encarcelamiento de Mark, almorcé con él. Sus abogados esperaban que no fuese enviado a prisión, pero él estaba algo asustado y receloso. Me dijo que si lo enviaban a prisión, iniciaría inmediatamente una huelga de hambre total -sin alimentos ni líquidos- y se suicidaría en la primera ocasión que tuviese. Rezo para que eso no ocurra, aunque puedo comprender la desesperación que Mark ha de sentir. 

Suponiendo que Mark sobreviva, no me cabe la menor duda de que la sentencia será recurrida y, en última instancia, el caso acabará ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. 

Mark mantiene una huelga de hambre total y se halla actualmente en la sección hospitalaria de la prisión de Pentonville. 

(Pasajes del texto publicado por Tony Coe en el sitio web de Equal Parenting Council)

(Nota: El 2 de mayo de 2001, el Tribunal de Apelación examinará el recurso interpuesto por Mark contra la sentencia que le ha llevado a la cárcel).