UN PADRE DE USAR Y TIRAR

La experiencia de un hombre que, tras haber renunciado a todo para fundar una familia, descubre que ha sido utilizado como mero instrumento de fecundación al que se niegan sus derechos como verdadero padre.
 

¿Padre o banco de semen? 

"Soy extranjero, americano, con residencia en España. ¿El por qué de mudarme a España?  Una mujer que quería... Dudo que ella me haya querido nunca. Después de rechazarme durante mucho tiempo, hace un par de años entró en mi vida de nuevo diciéndome que deseaba formar una familia, casarse conmigo y tener un bebé. Por entonces, ella tenía 38 años. Durante mucho tiempo, yo había esperado que se casaría conmigo. Pero nada más quedar embarazada,  empezaron las  complicaciones.

Primero me dijo que no podía encontrar su certificado de nacimiento (cosa necesaria para solicitar un matrimonio).  Después que su padre, un año antes, había pagado la entrada de un piso para ella a unos 100 metros de la casa donde vive él.  Entonces, ¿viviríamos al lado del padre?  ¡Ah!, el padre pagó también la entrada de otro piso para la hermana. Así que estaríamos obligados a vivir con toda la familia alrededor. Tuvimos alguna discusión sobre estos dos temas: dónde viviríamos y cuándo y cómo nos casaríamos. Les digo que abandoné todo por esta mujer: familia, amigos, trabajo, plan de pensiones... Vendí mi casa de campo en Nueva York, mi coche, hice muchos sacrificios...  Al surgir las complicaciones empecé a dudar de su sinceridad. Un amigo común me contó que ella había intentado adoptar un niño, y que le habían denegado la solicitud. Creo que ella nunca quiso un esposo.  Solo quería tener un bebé. 

Nuestra hija nació hace un año y medio. Durante el embarazo, la madre me dijo una y otra vez que no quería saber nada de mí. Recibí la noticia del nacimiento de mi hija a través de un amigo, tres días después del parto. Llamé a casa de los padres de ella, pero su madre colgó. Ella me contestó unos minutos mas tarde desde su móvil, enfadada por mi llamada a casa de sus padres. Yo, con mucha calma, le dije que las quería a ella y a mi hija, y que sólo deseaba saber si estaban bien." 

¿Madre o propietaria de su hija? 

"Durante sus primeros cinco meses de vida, logré ver a mi hija en cuatro ocasiones. Le compré ropa, medicinas y todo lo que su madre me pidió. En la cuarta ocasión le dije que querría ser reconocido como padre de nuestra hija, y que la niña llevase mi apellido y tuviese las dos nacionalidades. Todos ellos son derechos de la pequeña. Fue la última vez que vi a mi hija. Su madre insistió en que era la niña era suya y nunca pensaba cambiar la identidad de la pequeña. Posteriormente hablamos por teléfono un par de veces y ella, muy fuerte, me dijo que la niña no era hija mía, sino de otro chico, y que si me acercaba a ellas o llamaba por teléfono avisaría a la Guardia Civil para denunciarme por acoso (mi residencia en España depende de la aprobación de la Guardia Civil, por lo que no quiero problemas).

Al llegar a ese punto acudí al bufete de un abogado. Me dijo que, en cualquier momento, la madre podría irrumpir en mi vida exigiendo una prueba genética que demuestre que yo soy el padre de su hija. Y que si lo hiciese, por ejemplo cuando mi hija tenga 7 años, yo tendría que pagar a la madre pensión, alimentación, su hipoteca...¿y para qué?  Ni siquiera tendría derecho de "visita" (una palabra que me da asco: se visita a un primo o un amigo, pero no a tu padre).

Durante meses, el abogado intentó establecer comunicación con la madre de mi hija. Cartas a las que ella nunca respondió.  Cartas certificadas que quedaron sin respuesta. Llamadas a su trabajo, pero ella siempre cuelga. Seis meses perdidos antes de que decidamos hacer una declaración de paternidad en el Registro Civil.  ¡La primera vez en la historia de esta ciudad española en que un hombre solicita ser reconocido como padre de un bebé!  Los funcionarios no saben manejar tal cosa. Tienen miedo a hacerlo mal, por lo que dan a la madre más tiempo del habitual para responder. En vez de unos días, el plazo se alarga casi un mes. ¿Su respuesta? Que yo trato de ser reconocido como padre de su hija sólo para conseguir un permiso de residencia permanente en España, y que ella se opone a que se me reconozca como padre de su hija.  Fijaos: no niega que yo sea el padre. Pero ella es el único progenitor reconocido de la menor y tiene la ultima palabra." 

La justicia es lenta, pero los niños crecen deprisa 

"Recientemente, ya con otro abogado (abogada), he presentado una demanda en el juzgado de familia, junto con un montón de pruebas de la relación que mantuvimos durante más de 8 años. Un video, con fecha, 9 meses y 1 semana antes del nacimiento (nosotros juntos en mi pueblo, besándonos muy cariñosos, como novios). Presento facturas de teléfono anteriores al embarazo y durante éste, la foto de la ecografía que tengo de cuando la acompañé al ginecólogo, fotos de nuestro noviazgo, cartas de ella, etc.

Me ha correspondido una juez. La madre tiene 20 dias hábiles para responder a mi demanda, contados a partir de la fecha en que reciba la comunicación. Así que ya no recoge las cartas certificadas, pues sabe de que se trataría.  En julio y agosto pasados desapareció con mi hija, de vacaciones, y no he vuelto a saber de ellas.  Por suerte la juez considera que he aportado suficiente pruebas.  También ha decidido que se haga una prueba genética, con independencia de la respuesta de la madre.  Doy por perdido el mes de septiembre, dado que la entrega de la demanda tendrá que llevarse a cabo en su lugar de trabajo. Después habrá que esperar 20 días hábiles más, que es el plazo de la otra parte para responder. Pasan las semanas, los meses. 

Así, lentamente, voy perdiendo toda la infancia de mi hija, mientras que lo único que pido es que se me reconozca como su padre. Si tengo suerte tal vez conozca a mi hija cuando tenga 3 años.  Para entonces, ella tendrá ya una personalidad, fraguada bajo la influencia exclusiva de su madre.

Quiero la custodia compartida. No hay recompensa posible por la perdida de la infancia de mi hija, que está legalmente secuestrada por su madre. 

Desde la ultima vez que vi a mi hija he intentado llamar, pero la madre cuelga. No puedo justificar ese comportamiento. Y en este sentido no he mandado ni una peseta a la madre. ¿Es correcto por mi parte no mandar dinero a una secuestradora? No dudo que mi hija tiene bastante, pues la madre trabaja. Prefiero dedicar el dinero a la defensa de los derechos de mi hija y a la casa que reformo para ella." 

Preparado para lo peor ...y para lo mejor 

"Podéis imaginar la angustia en que vivo. He dejado atrás toda una vida para unirme a una mujer, pero ésta me ha utilizado para su propósito egoísta. Sin duda, engaña a sus padres diciéndoles que la abandoné o, peor aún, puesto que está de moda en España, tal vez utilice alguna falsa acusación de malos tratos. Yo soy un buen hombre. Reconozco que cometí un error al creerla cuando me decía que quería formar una familia conmigo. Era mentira. Sin embargo, tenemos una hija en común, y quiero ser padre de ella.

Económicamente, a decir verdad, quiero dar a la madre el menos dinero posible. Todo lo que gano prefiero invertirlo en la casa que voy reformando para mí y para mi hija. Y les digo con toda sinceridad: no quiero que la hija se quede sin su madre, sino que pase el mismo tiempo con los dos padres y pueda conocer, además, a sus parientes de EE.UU. Según mi consulado, si no tengo custodia total necesitaré la firma de la madre para llevar a mi hija a visitar a sus otros abuelos (ya muy mayores y de mala salud) y primos. He tenido que aprender mucho con paciencia y humildad. Aprender otro idioma e integrarme en la sociedad española. Y vencer la tentación de acercarme a ellas. Me cuesta tener fe en un sistema legal que reconoce la desigualdad de los sexos sólo cuando resulta desfavorable para la mujer. Sin embargo, yo soy tan capaz como su madre de bañar, mimar, cuidar y educar a mi hija, y de cocinar para ella. 

Soy extranjero en este país.  Ahora tengo sólo una persona en mi vida. Y esa persona está secuestrada por su madre. Ha sido muy, pero que muy duro seguir con ánimo. Pero cada día sigo preparándome por lo peor... y para lo mejor."

Robert (14-9-2001)

 

 

Meses más tarde...

 

PAPÁ POR LEY

Una sentencia da a un extranjero la paternidad que le negaba la mujer con la que tuvo una hija

Una sentencia ha otorgado la paternidad a un súbdito extranjero, Robert H. F., que reclamaba sus derechos como progenitor sobre una hija que tuvo en una relación extramatrimonial con Francisca J. Y., que se negaba a concedérsela. En este fallo judicial, insólito porque suelen ser las mujeres las demandantes en estos casos, ha sido crucial la prueba médica del ADN.

Pablo M. Díez

CÓRDOBA.

No están acostumbrados los jueces que deciden sobre asuntos de paternidad a encontrarse con hombres que reclaman su derecho a ser reconocidos como progenitores de una criatura. Sin embargo, el caso del súbito extranjero Robert H. F., recientemente visto en un juzgado de Córdoba, ha demonstrado que este papel no está solo reservado sólo para mujeres que, una vez embarazadas, han sido abandonadas por sus parejas.

Robert H. F. interpuso el año pasado una demanda de determinación de filiación para que se reconociese que él era el padre de I. Y. J., una niña nacida en enero del año 2000 fruto de sus relaciones extramatrimoniales con Francisca J. Y., quien se negaba rotundamente a sus pretensiones.

Para lograr su objetivo, el hombre solicitó una prueba pericial biológica que fue autorizada por el juzgado el 6 de noviembre de 2001. No obstante, Francisca se opuso a esta medida y recurrió la resolución judicial, pero su apelación fue desestimada y Robert pudo someterse a un examen médico del ADN que determinaría su parentesco con la menor.

Una vez comprobado por las instancias jurídicas que Robert y Fransisca "mantuvieron relaciones íntimas en tiempo hábil para la procreación, y a consecuencia de cuales quedó la mujer embarazada", el Servicio de Inmunología del Hospital Reina Sofía obtuvo muestras sanguíneas de los implicados en este litigio y procedió a su análisis y comparación.

Su informe final fue tan concluyente que la sentencia se ha basado en esta prueba para atribuir la paternidad de la niña al hombre. Y es que, tal y como constata el fallo judicial, dicho estudio indicaba que la probabilidad de que la menor fuera hija de Robert era "superior al 99,93 por ciento".

Cambio en el Registro

Gracias a esta prueba, la sentencia declaró la paternidad extramatrimonial del súbdito extranjero, obligando a rectificar la inscripción de nacimiento de la niña en el Registro Civil con el fin de que se sustituyera el nombre que constaba como su padre por el de Robert.

A pesar de esta determinación, el fallo judicial no se pronunciaba sobre la utilización del apellido paterno y se atenía a la legislación vigente, ya que tampoco hubo acuerdo entre ambas partes en este asunto.

Se suele decir comunmente que la cigüeña trae a los recién nacidos de París, pero a partir de ahora habrá que añadir que, a veces, los abogados traen a los padres de los juzgados.

(Publicado en el periodico "ABC" el día 18 de marzo de 2002)