UNA NIÑA CON BILLETE DE IDA Y VUELTA

El caso de un padre que, tras la separación, se queda a cargo de su hija por mutuo acuerdo firmado ante notario y, al cabo de un año, pierde injustificadamente la custodia en el proceso de divorcio. No la recuperará a pesar de la existencia probada de malos tratos a la niña en el hogar materno.

"Luis, que así se llama mi compañero, se casó hace casi nueve años con Rosa, mujer separada que ya tenía un hijo.  En principio la relación de Luis y Rosa empezó como una simple amistad (Luis tenía novia, con perspectivas de boda). Cuando Luis vio que esa amistad se estaba complicando intento cortar la relación, pero entonces Rosa amenazó con tomarse no se sabe cuantas pastillas y empezó a quejarse de que su ex la pegaba y amenazaba; en fin, toda esa porquería de que era una pobre e indefensa mujer en manos de un bruto jugador y maltratador que no le pasaba ni un duro para su pobre niño. Conclusión: Luis dejó a su novia, que además vivía a 400 Km y no podía luchar con esta otra que estaba al lado, y se casó con Rosa en cuanto esta consiguió el divorcio y quedarse con la custodia del hijo y el piso del ex marido; piso que alquiló, por cierto, ya que Luis tenía piso propio. Como detalle diré que el ex marido de Rosa se fue a vivir a casa de su madre.            

Con semejante principio no se podía esperar nada bueno, eso está claro. Hace seis años nació la niña. Tiempo después Rosa y Luis vendieron el piso y compraron una casa nueva. Al cabo de dos años, Rosa cogió un buen día las maletas y se fue con otro hombre.  Tres meses después, Luis y Rosa firmaron un acuerdo notarial según el cual  Luis se quedaba con la custodia de la hija, con un régimen de visitas abierto para la madre. A pesar de que Rosa trabajaba, no se acordó pensión de alimentos, pues ella se comprometía a abrirle a la niña una cartilla e ingresar 15.000 pesetas al mes; cartilla que siempre estuvo en poder de la madre y que el padre nunca llegó a ver; al tener separación total de bienes y tener Rosa casa propia a su nombre (la de su primer marido). Además, Luis pudo quedarse con la casa nueva, ya que, al existir una deuda hipotecaria de casi trece años, a Rosa no le interesaba. Hasta aquí todo estupendo, como podrán ver. Aunque en mi opinión personal ella tenía los derechos de ver a su hija cuando le diera la gana y ninguna obligación de ningún tipo, mientras él corría con todos los gastos de la niña. Creo que no hace falta decir que el acuerdo se firmó bajo las condiciones de la madre y asesorados por un único abogado: el de Rosa.

Aproximadamente un mes después de firmar la separación notarial  Luis conoció a una muchacha soltera y joven y aquí se lió la gorda. Rosa se entero y quiso volver con él, le amenazó con suicidarse, se puso de rodillas, le prometió otro hijo (cosa improbable, pues a instancias de ella Luis se había hecho la vasectomía tres años antes), suplico al padre de Luis que intercediera por ella... Como nada de esto dio resultado se enteró donde trabajaba la pobre muchacha que salía con Luis y comenzó a acosarla por teléfono en su trabajo, y aquí sí que lo consiguió, por que al final la chica se aburrió de tanto lío y termino con la relación que mantenía con Luis.

A partir de este momento ya las cosas empezaron a complicarse, porque Rosa seguía con el otro pero no cejaba en un empeño de volver con su marido, ya sé que suena raro, pero es la pura verdad.

Unos meses después aparecí yo, y si tuve alguna ventaja es que vivía a casi 500 Km y ni ella supo de mi existencia ni yo de las malas relaciones que mantenían. Pero cuando poco tiempo después me vine a vivir con él  las cosas se complicaron en serio, pues yo no soy una niña  a quien pudiera asustar con sus escenas, tenía claro que Luis y yo nos queríamos y no estaba dispuesta a que esta señora se cargase nuestra relación (durante dos años había luchado contra el cáncer que tenía mi marido y perdí, pero no iba a perder otra vez). Como consecuencia de esto Rosa a veces se negaba a devolver a la niña alegando que estaba enferma, y pedía dinero para mantener a su hijo de su primer matrimonio (el chico vive con su padre, aunque ella sigue teniendo la custodia legal), llamaba por teléfono a todas horas amenazando con que iban a rodar cabezas, a mí me advirtió contra Luis y su familia (que son unas personas estupendas con quienes me llevo de maravilla) etc. Ante esta situación Luis se decidió por pedir la custodia legal de la niña junto con la separación judicial. Para entonces hacía un año que se habían separado, año durante el cual la niña había vivido con Luis en virtud del acuerdo notarial en que Rosa le cedía la custodia.

El abogado a quien acudimos nos animó y nos dijo que el caso estaba ganado. Pero no fue así, pues Rosa presentó una denuncia contra Luis por malos tratos a la niña y a ella misma. De nada sirvió el acuerdo  notarial,  la jueza ni lo tomó en cuenta y concedió la custodia de la niña a Rosa en las provisionalísimas. Durante todo un año presentamos todo tipo de pruebas: la sentencia absolutoria del juicio por malos tratos, informes psicológicos periciales (de parte, claro), informes del médico de familia y su declaración como testigo, testimonios de vecinos, testimonio del guardia civil ante el que se puso la falsa denuncia, etc. Pero todo fue en vano. Incluso suplicamos una y otra vez a la jueza que ordenase la realización de un examen psicológico pericial, a lo que ella en principio no puso objeciones, pero que denegó cuando la madre (bueno, su abogado) lo consideró literalmente “una tontería innecesaria”. Ahora hace ocho meses que la madre tiene la custodia con sentencia  firme y nosotros cometimos el error de no apelar, ante lo descorazonador que había resultado todo el proceso, por no hablar de lo caro.

Lo peor de todo vino el mes de septiembre de 2000, cuando el compañero de Rosa pidió traslado voluntario y se llevaron a la niña sin más, a 500 km de distancia, negándose a facilitar su nueva dirección. Luis no conoce la dirección de su hija y solo dispone de un número de móvil para poder comunicarse con ella, aunque al menos la madre, ante la negativa a facilitar su dirección, está obligada por decisión judicial a traer a la niña cada 15 días. Así pues, la niña actualmente está separada de toda su familia, tanto paterna como materna (incluso de su hermano), y debe realizar esos enormes desplazamientos quincenalmente.

Actualmente esperamos e intentamos reunir pruebas para volver a solicitar la custodia en cuanto nos lo permitan, sabemos que podemos perder y que seguramente nos costará mucho dinero, incluso  que con toda seguridad aumentarán entonces la pensión de alimentos, pero tenemos que intentarlo por el bien de la niña y de Luis. Eso sí cuando es el día de Reyes, o el santo de la niña, o el cumpleaños del padre o de la hija, entonces la criaturita se pone enferma; en casi dos años, la madre no ha consentido que padre e hija pasen si una sola fecha especial juntos. Aunque el fin de semana en cuestión le tocase al padre. Y como Rosa dice muy ufana “No te pongas tonto, porque sabes que el que pierdes eres tú, yo la llevo al médico, digo que tiene fiebre y  el parte que me da el médico va a misa”.

R.G. (25-2-2001) 

Malos tratos.-  Por si fuera poco el maltrato infligido a esta niña con el cambio intempestivo e injustificado de progenitor custodio al cabo de un año de separación y con los desplazamientos quincenales de 500 km, el sistema judicial también ha optado por pasar por alto el maltrato físico de que es objeto en el hogar materno, según ponen de manifiesto las sentencias adjuntas:
Sentencia en primera instancia: Sentencia en segunda instancia:
Comunicación del 22-07-2003. El pasado 7 de julio, la Audiencia Provincial de nuestra ciudad ratificó la sentencia de 1ª instancia en la cual le concedían a Juan la custodia de su hija de nueve años. Después de cuatro años de lucha y de tener a la niña con nosotros desde hace un año justo (desde que le concedieron su custodia a mi pareja) os podéis hacer una idea de la gran alegría que recibimos. (R.G.)

 

 

 

NO SIEMPRE PIERDEN LOS MISMOS

El relato de uno de los escasos hombres que han logrado la custodia de sus hijos   

"A los padres separados o en vías de separación que no querían que su familia se rompiese y se han visto desbordados por la supremacía con que la mujer goza en estos tiempos.

Con este mensaje solo pretendo solidarizarme con todos aquellos padres que han perdido todo y, cuando digo todo, me refiero a sus hijos, su hogar, su capacidad económica y hasta su estabilidad mental, gracias al egoísmo de algunas mujeres que aprovechan la protección que les brindan las leyes nacionales e internacionales y se sienten con derecho a destruir la dignidad del hombre y hasta de los propios hijos y a olvidarse de la importancia de la estabilidad emocional y física del conjunto de la familia en detrimento de las individualidades.

Soy padre de cinco hijos y he estado casado durante casi 21 años con la madre de éstos, le he sido fiel, tolerante, paciente, condescendiente, colaborador y he anulado mi vida personal en pro de quien era mi esposa y del conjunto de la familia, apartándome de mis antiguas amistades y hasta restringiendo cierto grado de atención a mi propio trabajo. Nada de esto ha sido suficiente, ella se ha pasado más de once años haciéndome la vida imposible y hasta intentado hacerme perder los nervios, a fin de conseguir que la pegase o la maltratase en algún aspecto, para poder denunciarme a las autoridades y de esta forma, conseguir todos los derechos ante la ley. Afortunadamente, a pesar del estado desesperante en que me encontraba y aunque en ciertas ocasiones ella ha estado a punto de conseguir sus objetivos, hoy puedo volver a sentirme tranquilo, tomar decisiones propias y comenzar a recuperar mi autoestima.

Tras ponerme una terrorífica y maliciosa demanda de separación cargada de falsas acusaciones, todas sus pretensiones se volvieron en contra de ella misma y, el Juez que se encargó del caso, sentenció que los cinco hijos quedasen bajo mi guarda y custodia, cediéndonos el hogar conyugal e instándola a que les pase una pensión a sus hijos.

Sabedor de que no es habitual una sentencia de este tipo a favor de un padre, no es mi intención jactarme de tal consecución, sino apoyar moralmente a aquellos padres que estén a favor del conjunto de la familia y de la educación directa de sus hijos para que luchen y obtengan los mismos logros que he tenido yo, y conseguir que las mujeres que en lo sucesivo intenten solucionar sus vidas a expensas del sacrificio de una familia, vayan pensando en otro sistema, por que éste ya no les sea tan propicio. Si realmente eres un padre al que interesa el bienestar y el futuro de sus hijos, recibe mis mejores deseos, mi apoyo y mi más afectuoso saludo."

Juan (25-2-2001)