... o la amarga suerte del padre separado
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En esta sección presentamos algunas historias ilustrativas de la triste experiencia que aguarda a muchos hombres cuando se separan: a ellos y a las mujeres que de una u otra forma comparten su vida: compañera, hijas, madre, hermanas, etc.  Porque esa es una de las ironías más frecuentes de nuestro sistema de divorcio: que para favorecer los intereses ilícitos de una sola mujer perjudica los intereses lícitos de otras muchas, como se pone de manifiesto en casi todos estos relatos.  En respuesta, "El club de las segundas esposas" une su voz a la nuestra para denunciar y rechazar esas situaciones.
 
Experiencias y casos individuales                     
   

    Luto por un ángel

   

    La trágica historia de William Hetherington

   

    Evitemos que maten la ilusión de los niños

   

    En huelga de hambre por mi hija (enlace 2)

   

    Una cosa es oír y otra escuchar

   

    ¡Ayúdanos, papá!

   

    Parasitismo vitalicio

   

    Un canto de esperanza

   

    Ilusiones en ruinas

   

    Postal de Navidad

   

    Fragmentos de pesadilla

    Han secuestrado a mi hija

    Abusos y malos tratos de menores

    Todos contra papá

    Un padre de usar y tirar  

    La Casa de los Corazones Púrpura

    Los inocentes también pueden ir a la carcel  

    A la cárcel por decir ¡hola!

    Una niña con billete de ida y vuelta

    No siempre pierden los mismos

    Huelgas de hambre para pedir justicia

Experiencias y casos colectivos
   

    Un pueblo a favor de un padre y sus hijos

   

    La cuna vacía

    Huelga de hambre en Berlín

 
 
 

EL CLUB DE LAS SEGUNDAS ESPOSAS

Un lugar de encuentro para mujeres y hombres que estén contra la discriminación masculina después del divorcio, sobre todo con respecto a la custodia de los hijos. 

Las segundas esposas, compañeras, amigas, novias, abuelas, hermanas, etc. estamos cansadas de ver impotentes como sufren aquellos hombres a los que amamos, al ser separados de sus hijos; y ya es hora de que nos unamos y luchemos por nuestros derechos y los derechos de los padres. Solo una ley de divorcio justa, que incluya la custodia compartida de los hijos, puede terminar con la tiranía que ejercen algunas ex esposas, con el beneplácito cómplice de la justicia. Los padres son algo más que un cheque a primeros de mes; son personas con sentimientos que aman a sus hijos exactamente igual que las madres. 

Las mujeres que formamos parte de la vida de estos padres también sufrimos discriminación, al ver como son esas "primeras esposas" las que rigen nuestras vidas con sus exigencias y chantajes tanto económicos como emocionales.  Por ello es necesario que nos unamos para exigir a nuestros políticos y a la sociedad en general que nos dejen ser familias normales; algo imposible si a uno de nuestros miembros le han quitado sus hijos y sus bienes. 

Os damos la bienvenida a todas y todos aquellos que creáis en la igualdad de padres y madres y en el derecho de los niños a disfrutar del amor de ambos.

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