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UNA COSA ES OÍR Y OTRA ESCUCHAR
"Las medidas judiciales sobre el
cuidado y educación de los hijos serán adoptadas en beneficio de ellos,
tras oírles si tuvieran suficiente juicio y siempre a los mayores de
doce años", establece la
legislación española sobre divorcio. Sin embargo, este relato nos
muestra claramente que una cosa es que los jueces "oigan" a los niños
mayores de 12 años y otra muy diferente que "escuchen" y atiendan sus
deseos.
Tengo 39 años y dos hijas de 12 y 13 años, cuya custodia han
concedido a la madre (como siempre). Desde que tenía 10 años, mi hija
mayor no ha dejado de repetirme que se quiere venir conmigo a vivir.
Hablé con varios abogados sobre el tema, pero todos coincidieron en que,
sin motivos evidentes, no tenia nada que hacer.
A partir de los 12 años los jueces escuchan a los niños. Bueno, a
los 12 años la niña me lo volvió a recordar, y fue cuando me lo tomé mas
en serio. Acudí a una abogada que me recomendaron y fuimos a juicio. La
verdad es que el juez no quiso saber nada de nada y nos remitió a la
psicóloga del juzgado. En su informe, la psicóloga reflejó el deseo claramente
expresado de mi hija de vivir conmigo, ya que dice textualmente (en su
página 5):
"En
cuanto a sus deseos en la situación actual, nombra que su deseo es
trasladarse a vivir con su padre, y que de negar desde el juzgado esa
posibilidad, tendría que quedarse en casa, aunque está mal allí. Añade
que esto es así porque en casa "no tiene una familia" y se lleva mal con
su madre"
No obstante, la psicóloga dictaminó que no veia motivos para darme la
custodia y no veía aconsejable separar a los hermanos. La verdad es que
mi abogada no planteó bien el juicio, ya que sólo pidio la custodia de
una de las niñas, lo que no deja de ser una chapuza profesional. Por
otra parte, la psicóloga fundamentó su dictamente en la hipótesis
gratuita de que el cambio de custodia podría suponer un "cambio de
entorno social y escolar de la menor", hipótesis carente de todo
fundamento.
La madre de las niñas trabaja todo el dia, por lo que están con la
abuela materna. La pequeña en cambio no quiere que yo solicite su
custodia, sólo quiere venir los dias que le toquen estar conmigo.
Cumplo religiosamente el régimen de visitas y las obligaciones de
manutención. Por más que intento hablar con la madre, siempre se opone,
y la niña está pasando un calvario, ya que no tiene ninguna relacion con
la madre, ya ni se hablan, solo se ven por la noche. La niña ya se ha
escapado 2 veces del colegio: una de ellas cogió un taxi para venir a
casa y en otra para hablar con el juez, cuando se enteró de la
sentencia. Ha empezado a flojear en los estudios,y el problema empieza
a salpicar a la otra niña. Mi ex-mujer ya tiene 2 denuncias puestas por
mí por el tema de las escapadas, e incluso les ha cortado el telefono de
casa para que yo pueda estar en contacto con ellas. Por ello, me he
visto obligado a comprarles un móvil.
Después de visitar a otros dos abogados, he hablado con mi hija y le
he dicho que la cosa está muy dificil. Actualmente, cuando tengo que
devolverla con su madre,empieza la odisea: la niña me pide que no la
lleve, por favor, llorando. Imaginaos, la verdad que es fuerte, porque
llama a su madre y le dice que no quiere ir con ella. La madre le
contesta que llamará a la policia, y la niña le dice que ella le pondrá
una denuncia, y parece que la tiene un poco intimidada. Actualmente
pasa casi todo el tiempo en mi casa, pero tengo miedo de recibir una
denuncia por no cumplir con los horarios.
¿Quién se sienta con mis hijas para explicarles los estudios, quién
las está educando? Con esto no pretendo alejar a mis hijas de su madre,
porque nadie puede ocupar ese espacio. Pero deben respetar el
sentimiento de mi hija, me refiero a la mayor, porque con la pequeña
también hablo mucho, pero me dice que, por favor, papá, que ella esta
bien así. Adjunto una carta que le mandó hace unos meses mi hija
mayor a la abogada.
En la comparecencia
ante el juez, mi hija entregó al juez una carta en que le exponía su
situación y sus deseos de vivir conmigo. En esa carta, la niña afirma,
entre otras cosas:
"A veces [la madre]
nos deja en casa de alguna amiga a dormir y ella sale de marcha, y por
la mañana nos recoge. No soporto a mi abuela [materna], porque
siempre está echándome la bronca por todo. Tampoco soporto a mi madre,
porque no me trata igual que a mi hermana y siempre estamos
discutiendo, me saca burla, me persigue por mi casa riéndose de mí.
[...] Mi abuela me dijo que era una desgraciada, y mi madre me dijo
que me iba a amargar lo que me quedaba de existencia allí."
Lo que más me preocupa es mi hija, cuyo comportamiento con su madre
es muy agresivo y le dice cosas fuertes,que prefiero no contar. La
tienen retenida en contra de su voluntad, a una niña de su edad, que no
puede soportar esa presión diaria sólo porque desea estar con su padre.
Despues de las vacaciones la voy a llevar al psicólogo,y a un
dermatólogo, porque le están saliendo unas manchas en la cara,
posiblemente de los nervios que esto le produce.
No os imagináis como
estoy... Tengo tal depresión que no salgo de casa para nada ni me
apetece estar con nadie. Las ultimas noticias son que, según mi hija
pequeña me comentó anteayer, su hermana tuvo una discusion muy fuerte,
muy fuerte con su madre, tanto que la niña cogió unas tijeras y dijo
a su madre que al final iba a conseguir que se suicidara. Me cuesta
hasta escribirlo, esto se está saliendo ya de lugar. ¿No se da cuenta la
madre de lo que sucede, por qué no quiere sentarse a hablar conmigo? He
hablado con una abogada y me ha comentado que el caso tiene difícil
solución: el problema es la pequeña, ya que no las quieren separar.
Veremos cómo acaba todo...
(J.S., 26 de abril de
2003)
Documentos que se
adjuntan:
Comunicación del 30 de mayo de
2003
"Bueno, por fin acabé con este infierno,mañana recojo las cosas de mi
hija en su casa. Tras largos dias de negociación, mi abogada se puso
en contacto la semana pasada con el abogado de la otra parte,y le dijo
que si no llegaban a un acuerdo presentariamos una demanda, ya que mi
hija lleva conmigo 3 meses. Al final me conceden la custodia durante
año y medio. Trascurrido ese periodo, la niña decidirá con qué
progenitor se queda." (J.S.)
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