prosas
          

   El Androsio        

   Sueños de género        

   El paraíso feminista        

   Diálogo

   Patio de butacas

 

 

EL ANDROSIO

En un reciente viaje a Alejandría y practicando submarinismo sobre las ruinas sumergidas, encontré una caja hermética que recuperé. Me costó mucho abrirla puesto que el óxido había soldado los bordes y la cerradura. Al final, con ayuda de un herrero pude abrirla con tanta suerte que el papiro que encerraba apenas sufriese daño. Lo leí con gran dificultad, pues no es la lengua griega la que mejor conozco, pero al final pude entender el fragmento que os transcribo y que tal vez sea una parte del diálogo EL ANDROSIO, que supuestamente escribió Platón a finales del siglo IV a.c.

SÓCRATES: ¿como pues, oh estimados amigos atenienses, definiríais lo que es la discriminación positiva?

GINECEA: Maestro, yo creo que discriminación positiva es que quien está en inferioridad de condiciones en un determinado campo o actividad, reciba ayudas exclusivas del Senado que le permitan superar esa inferioridad.

SÓCRATES Muy bien, luego entonces estarás de acuerdo en que el salario debe ser proporcional a la cantidad de masa corporal, puesto que quien mas necesidades tiene mas bienes merece.

ANDROSIO  Si , creo que ese hecho cuadraría con la definición de discriminación positiva. Y debería ser legislado en todas las polis. Y en Esparta especialmente.

GINECEA: ¿Cómo osas hablar de Esparta cuando estamos hablando de discriminación sexista? En Esparta la fuerza muscular es la clave de la jerarquía y por eso las mujeres sólo ocupan puestos secundarios e incluso muchas niñas son tiradas desde la roca Tarpeya, porque no sirven como guerreros. La discriminación positiva en Esparta debe tender a proporcionar más fuerza muscular a las mujeres mediante eugenesia, ejercitación y alimentación. Debería exigirse que el tiempo que los hombres dedican a ejercicios gimnásticos lo dediquen por ley al cuidado de niños, para que sean las mujeres las que puedan fortalecerse practicando el lanzamiento, la lucha y la carrera.

SÓCRATES Dices bien, sabia Ginecea, la justicia sin ojos debe saber compensar desigualdades para que la balanza esté bien equilibrada. Vos, Androsio, ¿estarías de acuerdo en que asimismo sean las mujeres quienes hagan las pruebas que se exige a los adolescentes para admitirles en el seno de los guerreros?

ANDROSIO  Creo que eso sería una consecuencia lógica del principio de discriminación positiva que me has pedido definir y que...

GINECEA  (Gritando)  ¡Habráse visto mayor insensibilidad! ¿Es que crees que la naturaleza ha destinado a la mujer a ser la defensora de la ciudad ante los ataques de los enemigos? La mujer tiene misiones mucho mas sacrificadas que esas, tiene la maternidad y la lactancia, ¿os imagináis el sufrimiento de una mujer que con el niño libando de su pecho debe combatir espada en mano con los Tracios o los Macedonios? Eso no sería discriminación positiva, sería simple y llanamente desprecio al sexo femenino y a sus sublimes misiones. ¿Acaso os gustaría que vuestra hermana tuviese que esconder la presa cazada en sus entrañas y no hacer ninguna mueca aunque la bestia le esté royendo las entrañas?  ¿Acaso os gustaría que a vuestra madre la hubiesen enviado sola y desarmada a sobrevivir en bosques situados en territorio extranjero?

ANDROSIO: En verdad que no había pensado lo cruel y sexista que sería exigir a la mujer lo mismo que se le lleva exigiendo al varón durante siglos. Ahora creo que la discriminación positiva -como toda ley- puede llevar a remedios que sean peores que la enfermedad. La discriminación positiva no debería arriesgar la vida de quienes la traen a este mundo. Pero tal vez acierte poniendo otro ejemplo: debería perseguirse el matrimonio desigual donde la esposa recibe todo dando a cambio solo hijos. Los hijos y el dinero deben ser responsabilidad de ambos. También deben crearse lupanares donde los hombres reciban dinero sustancioso por sus servicios sexuales y deben prohibirse las hetairas que llevan siglos viviendo a costa de las necesidades sexuales ajenas.

SÓCRATES Aguda es tu observación, ANDROSIO. No veo que pueda ser de otra manera que como decís. También sería justo que el varón llevase atado al vientre un saco del mismo peso del que tiene que soporta su mujer embarazada, y el día del parto deben dilatarse los esfínteres del padre para que sufra tanto como la madre.

ANDROSIO. Nada me gustaría mas, pero me pregunto ¿que sería mas justo dilatar los esfínteres menos, por ser tejidos menos flexibles que el femenino, o más para compensar siglos en que solo han dilatado las madres?

GINECEA. Por sentido de la equidad creo que debería dilatárseles mas, bastante suerte han tenido de que la naturaleza les haya librado tantas generaciones de esa carga. Por eso mismo erráis en lo que proponéis, puesto que la naturaleza ha librado de esa carga al varón justo es que éste cargue con el sostenimiento de la familia. En cuanto a lo de los lupanares, bastante desgracia es tener que llegar a vender tu cuerpo por solo cien dracmas la noche, cuando segando y moliendo podrían ganarse hasta 3 dracmas al día. Por eso no deseamos que la mujer sea a partir de ahora la que pague al hombre por sus servicios sexuales, es algo tan vejatorio que lo que no deseamos para la mujer no lo deseamos tampoco para el hombre.

ANDROSIO.  Pues con todos estos ejemplos cada vez veo menos claro qué sea discriminación positiva y qué discriminación negativa

 - El maestro, viendo que empezaba anochecer y las casas de comidas empezaban a encender sus fuegos y a sacar barricas de buen vino de los almacenes deseó aplazar el diálogo

SÓCRATES. Es tan ardua la cuestión, que si no intentamos aplicar el método hipotético que Galileo desarrollará dentro de veinte siglos, no le veo solución. Mis queridos alumnos, intentad clasificar todas las discriminaciones en dos grandes grupos: las positivas y las negativas. Y luego ved que cualidades tienen en común.

ANDROSIO. Supongo que las positivas serán las justas, las que traten a todos igual

GINECEA. Pero ya hemos visto que en algunos casos pretender la justicia es cometer mayor injusticia

SÓCRATES. ¿Entonces que tienen en común cada uno de los dos grupos? Repasad todo lo que hemos hablado y reflexionad sobre si todas las discriminaciones que benefician a la mujer se llaman positivas, mientras que todas aquellas que perjudican a la mujer, se llaman negativas.

ANDROSIO. Ya se por donde vais, Siempre habéis enseñado como la madre enseña la lengua MATERNA de la MADRE patria y las verdades de la MADRE naturaleza siendo la legisladora moral del niño, de lo que está bien y de lo que está mal. Y también he aprendido de vos que los valores de culpa y vergüenza inculcados en la primera infancia marcan la propia moral hasta más allá de la muerte, Es lógico que las madres consideren bueno y malo según su beneficio o perjuicio y así lo enseñen a sus hijos.

GINECEA Las madres actúan así porque sólo buscan el bien de los hijos, y porque los padres y maridos les obligan a ello. Pretender que la mujer tiene el poder moral de la sociedad es un acto "andrista" del que vosotros, por filósofos que seáis, tenéis muy difícil el liberarlos. No cabe diálogo, ya que vuestra racionalidad está viciada de testosterona y carecéis de la intuición que las diosas han otorgado sólo a la mujer

SÓCRATES  Bien, bien, discriminemos positivamente y démosle la razón a Ginecea. Mientras tanto ANDROSIO y yo nos iremos a consolar de nuestros privilegios y de nuestra maldad en la taberna de Filoctetes.

© Jesús Puertas Fuertes, 6 diciembre 2001. Día de la Constitución, más ensalzada que obedecida.

 

 


SUEÑOS DE GÉNERO 

En sueños, me vi vagando por un pequeño cementerio blanco. Los panteones eran lujosos, revestidos con mármoles de sobrios colores. Ante cada uno de ellos se postraban graves figuras con elegantes ropajes negros. Políticos famosos murmuraban oraciones, depositaban ramos de flores y recibían condolencias. Detrás, una legión de periodistas y fotógrafos. Afuera, en una magnífica rotonda de cipreses, se alineaban las mesas de las asociaciones de mujeres, atiborradas del dinero recogido en la cuestación. Los políticos, al salir, iban dejando fajos de billetes y subvenciones del erario público. Alcé mis ojos. Sobre la puerta del bello cementerio había un rótulo con letras doradas que decía: HOMICIDIOS - MUERTAS DE GÉNERO (67).

Me interné por una callejuela lateral, miré por el boquete de una tapia vieja y vi otro cementerio, mucho más grande, lleno de yerbas y cardos, y una especie de fosa común gigantesca, ante la que alguien había clavado una estaca con un miserable letrero que decía: HOMICIDIOS - MUERTOS COMUNES (1400)

Andros (mensaje en la lista de correo HD)

 

 


E
L PARAÍSO FEMINISTA

En aquel tiempo, Adán y Eva vivían en paz en su Edén y se amaban.

Cada cual obraba según su inclinación, y nunca habían pensado en la discordia ni sabían qué era la guerra.

Pero, mientras Adán cazaba, la Serpiente del Anillo Rosa, la más astuta de las bestias del campo, se acercó a Eva y le dijo:

- "Óyeme bien, mujer. ¿Hasta cuándo vas a ser la esclava de ese hombre?

   ¿Hasta cuándo vas a seguir poniendo en el asador las piezas que él caza y descuartiza?

   ¿Hasta cuándo vas a soportar que sea él quien reine en este Paraíso, trabaje la tierra, ahuyente las fieras, cace los animales, recoja los frutos y traiga su botín a tu cueva?

¿Hasta cuándo has de sufrir a ese ser violento que, a veces o frecuentemente, ironiza sobre tus creencias?

   No has de tolerar más que ese patriarca lascivo tome asiento cerca de ti y mire furtivamente tu belleza desnuda, de forma que te acose y te intimide.

   No permitirás que tu opresor te subyugue de ese modo."

Obedeció Eva a la Serpiente y ambas acudieron a Yuhez y le expusieron su querella contra el hombre violento y egoísta.

Escuchólas Yuhez y expulsó a Adán del Paraíso, y le ordenó seguir cazando en los inhóspitos territorios circundantes, entre abrojos y espinas.

Y dejó Yuhez a Eva en el Edén con sus hijos, y puso un ángel que guardaba la puerta con espada de fuego para que Adán no entrase.

Todos los días depositaba Adán a la puerta del Paraíso la provisión de caza y frutos para Eva y su prole, porque ése era el mandato recibido de Yuhez.

Pero su aflicción de padre debilitó el cuerpo de Adán y sumió su alma en honda desesperación.

Y temiendo Yuhez y la Serpiente que el dolor de padre matase a Adán proveedor, permitiéronle ver a sus hijos cada dos lunas a través de las grietas del cercado, mientras las criaturas jugaban en el jardín.

Entonces, la Serpiente del Anillo Rosa, la más astuta de las bestias del campo, se instaló en el centro del Paraíso, en el árbol de la ciencia del bien y del mal, y desde allí determinaba lo que era bueno y lo que era malo.

Lo bueno era que Eva odiase a Adán; lo malo, que lo amase.

Lo bueno era la guerra entre ambos; lo malo, la paz familiar. 

Como destacada experta, la Serpiente dictaminaba cada cuántos segundos maltrataba Adán a Eva, o la acosaba, o la violaba... O la superioridad intelectual de Eva cuando murmuraba contra Adán... O el machismo retrógado de Adán cuando murmuraba contra Eva...

O lo poco que se interesaba Adán por sus hijos, puesto que casi nunca los veía.

O lo bueno que era para los niños que no viesen nunca a su padre.

* * * * * *

Andros   (mensaje en la lista de correo HD)

[Nota del autor. Pequeña parábola sujeta a generalizaciones excesivas por la falta forzosa de personajes. Por supuesto, la mayoría de las mujeres no tienen nada que ver con esta Eva, pero todos los hombres son potenciales Adanes.]

 

Un juez de Elche multa con 12.000 euros a un hombre por no querer a su hija
(Noticia aparecida en diversos medios de comunicación el 22/10/2002)

--Los tribunales de aquí ya empiezan a aceptar demandas chorras, como en
América.
--¿Y dónde crees que estamos? En el imperio global.
--O sea, que no te pueden obligar a querer a un hijo, pero si no le quieres
te puede caer una multa.
--Claro, se trata de un pecado de omisión.
--¿Pero no decían "ningún hijo no deseado"?
--Eso no rige para los padres indeseables.
--Entonces, yo podría demandar a esa chica que me gustaba tanto y por la que
llegué a perder el hambre y el sueño, pero siempre me daba calabazas...
--Quieto, chaval, que aun te van a condenar por acoso.

J.P.B.