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EL
PARAÍSO FEMINISTA
En
aquel tiempo, Adán
y Eva vivían en paz en su Edén y se amaban.
Cada cual obraba según
su inclinación, y nunca habían pensado en la discordia ni sabían
qué era la guerra.
Pero, mientras Adán
cazaba, la Serpiente del Anillo Rosa, la más astuta de las bestias
del campo, se acercó a Eva y le dijo:
- "Óyeme bien,
mujer. ¿Hasta cuándo vas a ser la esclava de ese hombre?
¿Hasta
cuándo vas a seguir poniendo en el asador las piezas que él caza y
descuartiza?
¿Hasta
cuándo vas a soportar que sea él quien reine en este Paraíso,
trabaje la tierra, ahuyente las fieras, cace los animales, recoja
los frutos y traiga su botín a tu cueva?
¿Hasta cuándo has
de sufrir a ese ser violento que, a veces o frecuentemente, ironiza
sobre tus creencias?
No has
de tolerar más que ese patriarca lascivo tome asiento cerca de ti y
mire furtivamente tu belleza desnuda, de forma que te acose y te
intimide.
No
permitirás que tu opresor te subyugue de ese modo."
Obedeció Eva a la
Serpiente y ambas acudieron a Yuhez y le expusieron su querella
contra el hombre violento y egoísta.
Escuchólas Yuhez y
expulsó a Adán del Paraíso, y le ordenó seguir cazando en
los inhóspitos territorios circundantes, entre abrojos y espinas.
Y dejó Yuhez a Eva
en el Edén con sus hijos, y puso un ángel que guardaba la puerta
con espada de fuego para que Adán no entrase.
Todos los días
depositaba Adán a la puerta del Paraíso la provisión de caza y
frutos para Eva y su prole, porque ése era el mandato recibido de
Yuhez.
Pero su aflicción de
padre debilitó el cuerpo de Adán y sumió su alma en honda
desesperación.
Y temiendo Yuhez y la
Serpiente que el dolor de padre matase a Adán proveedor, permitiéronle
ver a sus hijos cada dos lunas a través de las grietas del cercado,
mientras las criaturas jugaban en el jardín.
Entonces, la
Serpiente del Anillo Rosa, la más astuta de las bestias del campo,
se instaló en el centro del Paraíso, en el árbol de la ciencia
del bien y del mal, y desde allí determinaba lo que era bueno y lo
que era malo.
Lo bueno era que Eva
odiase a Adán; lo malo, que lo amase.
Lo bueno era la
guerra entre ambos; lo malo, la paz familiar.
Como destacada
experta, la Serpiente dictaminaba cada cuántos segundos maltrataba
Adán a Eva, o la acosaba, o la violaba... O la superioridad
intelectual de Eva cuando murmuraba contra Adán... O el machismo
retrógado de Adán cuando murmuraba contra Eva...
O lo poco que se
interesaba Adán por sus hijos, puesto que casi nunca los veía.
O lo bueno que era
para los niños que no viesen nunca a su padre.
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Andros
(mensaje
en la lista de correo HD)
[Nota del autor. Pequeña
parábola sujeta a generalizaciones excesivas por la falta forzosa
de personajes. Por supuesto, la mayoría de las mujeres no tienen
nada que ver con esta Eva, pero todos los hombres son potenciales
Adanes.]
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