MÁS AUTORES, MÁS LECTURAS... (1)

 

S.Braver    J.L.Ferrari    D.Patai    W.Dennis    K.Lehrman    E.J.Cárdenas   M.S.Fiebert 

SANDFORD BRAVER

Es autor del libro Divorced Dads: Shattering the Myths ["Padres divorciados: mitos que saltan en pedazos"]. El libro de Braver, resultado de un estudio de 8 años de duración que abarcó a 1.000 ex parejas estadounidenses, llega a la conclusión de que prácticamente todas las creencias de la sociedad acerca de los padres (varones) divorciados son rotundamente falsas.

Por ejemplo, es erróneo pensar que los padres no suelen pagar las pensiones o que los hombres casados con mujeres de mediana edad inician el divorcio para irse con otras más jóvenes, ya que "la más importante causa de impago de la pensión alimenticia es la pérdida del empleo" y "dos de cada tres divorcios son promovidos por la mujer". En cuanto a los factores que han determinado la ruptura matrimonial, "la violencia o los malos tratos están asombrosamente ausentes, ...y predominan factores menos dramáticos, tales como 'el distanciamiento gradual', 'las diferencias del modo de vida', 'la sensación de no ser amado(a)' y 'la incapacidad de un cónyuge para atender las necesidades del otro'".

Entre los padres (varones) entrevistados, "ni uno sólo admitió que el sistema le hubiera favorecido en lo más mínimo", según el informe de Braver, mientras que "el número de madres que opinó que el divorcio favorecía a la mujer fue tres veces superior al de madres que opinaron que favorecía al hombre". Otro dato frecuentemente omitido en muchos estudios es el de las causas de la desvinculación entre el padre y los hijos. "Los que han perdido contacto con sus hijos -afirma Braver- han sido, en general, alejados por su ex esposas, muchas de las cuales han reconocido abiertamente que obstruyen el contacto entre sus hijos y su ex marido".

Aunque la mayoría de las mujeres se oponen, en principio, a compartir la custodia legal de los niños, Braver afirma que las ventajas de esa solución para los niños son tan innegables "que la mayoría de los grandes investigadores se han sumado ya al llamamiento para apoyarla". Los niños que se hallan en una situación de custodia compartida "están considerablemente mejor adaptados y muestran menos problemas de comportamiento, conductas impulsivas, depresión o tendencias antisociales que los niños en régimen de custodia exclusiva".

Enlaces de interés:

 


JORGE LUIS FERRARI 

Nació en Mendoza (Argentina) en 1955. Comenzó Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas. En 1996, fue expulsado de la Universidad Nacional de Cuyo por los profesores que acompañaron la gestión de la dictadura militar. Continuó sus estudios en Francia, donde obtuvo la Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad de Toulouse-Le Mirail y la Maestría en la Universidad de Burdeos. Ha trabajado en la docencia y ha participado intensamente en la actividad social y política de su país. Es autor de numerosos artículos publicados en distintos medios. Es padre.

En su libro "Ser padres en el tercer milenio", Jorge Luis Ferrari analiza la función de la paternidad en los umbrales del siglo XXI y la necesidad de la presencia paterna para el desarrollo armonioso y equilibrado del niño. A lo largo del libro, el autor no se cansa de insistir en que ambos progenitores son indispensables, las funciones paternas tienen una importancia vital en la evolución infantil y los hombres cuentan con todas las cualidades necesarias para criar a un niño. Madre y padre tienen funciones que cumplir, dichas funciones son complementarias y ninguno puede faltar o distanciarse sin perjudicar el equilibrio que los hijos necesitan para crecer. "En el tercer milenio -afirma-, el cuidado de los cachorros es una tarea a compartir en pareja, el padre debe ocupar su lugar; que es igual al de la madre, pero diferente."

En su prólogo, el autor declara como intención de su trabajo "reivindicar el lugar del padre en la crianza de sus hijos, mostrar la necesidad que esos hijos tienen de su progenitor masculino, la importancia vital de las funciones paternas y cómo los varones cuentan con todo lo que se necesita para coparticipar en la crianza de un niño". Y se advierte que el libro, más que resultado de estudios estadísticos -que también se han tenido en cuenta-, es "producto de la observación directa de los daños que produce la ausencia del padre". Especialmente emblemático es el título del capítulo I, con que nos encontramos nada más abrir el volumen: "Los hijos no son propiedad exclusiva de las madres".

Si por algo se caracteriza la obra es por su objetividad y ecuanimidad, a resguardo de cualquier parcialidad o prejuicio a favor de uno u otro sexo. "Si usted desea sacar provecho de esta obra -advierte el autor- no busque aquí la reivindicación de su historia personal, ni la condena generalizada a todos los hombres o a todas las mujeres. No se trata de culpar o disculpar, sino de tomar conciencia de quiénes son responsables de los niños." Sencillamente, el autor analiza los problemas resultantes de la ausencia del padre y trata de buscarles soluciones dictadas por la comprensión y el amor a los hijos. Pero no se deja arrastrar por los prejuicios y falsos dogmas de nuestro tiempo que, especialmente en los casos de separación y divorcio, consideran indispensable la presencia de la madre y superflua la del padre. En el capítulo que, con autorización del autor, presentamos en esta página se insiste especialmente en la condena de ese prejuicio y sus nefastas consecuencias.

Enlaces de referencia:

  • Capítulo VI del libro "Ser padres en el tercer milenio
  • Página de promoción del libro "Ser padres en el tercer milenio", con comentarios, recortes de prensa, una extensa bibliografía, un foro, etc.: http://serpadre.org

 


DAPHNE PATAI

Profesora de literatura comparada y estudios de la mujer en la Universidad de Massachusetts, Daphne Patai es autora del libro Heterophobia: Sexual Harassment and the Future of Feminism ["Heterofobia: el acoso sexual y el futuro del feminismo"], que en el momento de su publicación, en 1999, causó gran impacto por ser el primer libro dedicado a analizar críticamente la gran cruzada feminista contra el acoso sexual. Patai, feminista convencida e incluso, en otro tiempo, feminista a ultranza, muestra en ese libro su consternación ante el campo de batalla en que, gracias a la ideología feminista imperante, se han convertido las relaciones humanas.  En un texto para la prensa, Daphne Patai resume así la finalidad de su libro:

"Mi objetivo al escribir Heterofobia ha sido triple: 1) exponer el funcionamiento de la industria del acoso sexual mediante un análisis detallado de su desarrollo y sus reivindicaciones, con especial atención a los casos basados en acusaciones frívolas o falsas, que esa industria trata como insignificantes en número e importancia; 2) demostrar que existe un antagonismo feminista contra la heterosexualidad, puesto de manifiesto en las obras de numerosas e importantes investigadoras y profesoras feministas, y que ese antagonismo, plasmado en una legislación sobre acoso sexual, se ha abierto camino en los centros de enseñanza y los lugares de trabajo; y 3) demostrar que el resultado es un deterioro de la libertad de expresión y asociación, a medida que un clima de miedo, sospecha y vigilancia empaña las relaciones entre hombres y mujeres."

En su libro, Patai reconoce que el acoso sexual, definido como comportamiento sexual coercitivo o abusivo en el lugar de trabajo, es un fenómeno real, subsiguiente a la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral, y requiere un tratamiento legal.  El problema es que, desde el principio, el concepto se amplió hasta abarcar no sólo la extorsión o la agresión sexual, sino cualquier manifestación abierta de la sexualidad masculina que pudiese incomodar a algunas mujeres.  En opinión de Patai, "la experiencia del interés sexual y del galanteo es parte ordinaria de la vida humana y, si bien las "atenciones sexuales inoportunas" pueden resultar molestas a veces, la única forma de inhibirlas es crear un irrespirable clima de represión e intolerancia.  En realidad, ese clima ya se ha creado.

En particular, menciona como casos especialmente escandalosos los que tienen lugar en las universidades estadounidenses y sus aulas impregnadas de la ideología feminista más intolerante.  La autora relata historias de profesores cuyas carreras se han visto arruinadas y cuyas vidas han sido devastadas por acusaciones triviales o imaginarias de acoso sexual o "intimidación" (otro de los comodines feministas). Los procedimientos emprendidos contra ellos en virtud de acusaciones infundadas y nunca probadas pueden durar años, con el consiguiente deterioro personal y profesional de los acusados.  Incluso aunque estos resulten finalmente exonerados, nadie podrá devolverles su reputación intacta ni las cuantiosas sumas gastadas en abogados, mientras que los funcionarios que presidieron la caza de brujas prosiguen imperturbables sus carreras.

En su libro, Patai define ese entorno como la "industria del acoso sexual", cuyo punto de partida son las guías utilizadas en los campus universitarios para gestionar tal acoso.  En ellas no se hace distinción entre ofensas triviales y serias, se considera que las mujeres están indefensas ante los hombres y cualquier acusación equivale, de antemano, a un veredicto de culpabilidad.  La falta de pruebas es, ciertamente, un inconveniente molesto, pero se evita con el kafkiano recurso de depositar acusaciones no probadas en sobres cerrados que pueden abrirse en caso de futuras quejas contra la misma persona.  En el fondo, la lucha contra el acoso sexual se ha convertido en una guerra contra los hombres, concluye la autora. Y añade:

"...La crítica feminista de las instituciones patriarcales ha derivado hacia una animadversión  real, visceral y aterradora hacia los hombres y la consiguiente intolerancia hacia las mujeres que insisten en colaborar con ellos.  [...] Las más destacadas feministas heterosexuales suelen plantear el potencial conflicto entre su feminismo y su heterosexualidad con el tono de quien pide excusas".

En esa guerra también participan, con redoblado ardor y convicción, los feministas del género masculino, y la autora dedica una sección de su libro a describir el contorsionismo intelectual a que se libran muchos de ellos para hacer compatible su condición biológica con su militancia, como por ejemplo el joven que se esfuerza por ser asexual ya que, fiel a su credo feminista ultraortodoxo, considera que todos los actos sexuales, incluidos los homosexuales y la masturbación, están "contaminados por valores patriarcales".

Al igual que otros muchos autores que han criticado el extremismo feminista, Patai señala que éste es malo para el propio feminismo -que únicamente reclama la igualdad y la dignidad para la mujer- y perjudicial para los hombres y las mujeres no feministas.  La autora, que profesa una auténtica simpatía hacia los hombres y da muestras de un profundo respeto por la humanidad común de hombres y mujeres, propone el siguiente ejercicio mental: imagínense ahora que los hombres empezasen a exigir protección contra el "acoso psicológico" ejercido por las mujeres contra ellos...

En el libro Professing Feminism: Cautionary Tales from the Strange World of Women's Studies (1994), escrito en colaboración con Noretta Koertge, las autoras defienden sin reservas lo que consideran como verdadera meta del feminismo tradicional -la plena igualdad de hombres y mujeres en los terrenos público y privado-, al tiempo que describen el asfixiante ambiente de las universidades y escuelas superiores estadounidenses, ensombrecido por el pensamiento único y políticamente correcto del feminismo a ultranza. El libro se centra, en particular, en los programas de estudios sobre la mujer y en sus páginas se recogen 30 testimonios del profesorado feminista y su alumnado. Con frecuencia, las personas entrevistadas piden que se mantenga su anonimato, lo que, a juicio de las autoras del libro, "refleja algunos de los problemas que el libro trata de analizar: la tendencia del feminismo a impedir el debate abierto y crear una atmósfera en que disentir se considera una traición".

Lo intolerable, según las autoras, que también empezaron con entusiasmo ese tipo de estudios y acabaron desilusionadas, es el clima intensamente personal que prevalece en la mayoría de las aulas, donde no sólo cuentan las opiniones, sino también la identidad personal de cada uno. Así, las mujeres heterosexuales son indirectamente acusadas de "dormir con el enemigo", y las alumnas que moldean su cabello, depilan sus piernas, se aplican maquillaje o llevan tacones altos son censuradas por haber "internalizado el patriarcado" y haberse degradado voluntariamente hasta convertirse en objetos del deseo varonil. Según las alumnas, algunas profesoras les aseguran que, al término del curso, todas serán homosexuales. En cuanto a los raros varones con valor suficiente para asistir a los cursos sobre estudios de la mujer, se enfrentan a un ambiente de hostilidad que, con frecuencia, los obliga a abandonar; los que persisten, o bien guardan total silencio durante la clase o bien repiten sin cesar las fórmulas más radicales, en un desesperado intento por exhibir sus credenciales feministas.

Uno de los aspectos que Patai y Koertge consideran más perniciosos es la omnipresente teoría del construccionismo social, según el cual, la mayoría de los conceptos que la gente considera naturales, reales u objetivos son, en realidad, construcciones sociales. En aplicación de esa hipótesis, las feminista radicales insisten, por ejemplo, en que las enseñanzas científicas, más que intentos de describir el mundo natural, son de hecho mitos construidos culturalmente y profundamente arraigados en los principios de una cultura machista. Así, en lugar de valorar positivamente los estudios de biología, física y química, se enseña a los estudiantes a "desmitificar" la ciencia occidental.

Quizás la tesis central del libro pueda resumirse en las palabras de una de las alumnas entrevistadas: "Sigo siendo feminista, pero estas enseñanzas no tienen nada que ver con el feminismo. Acudí en busca de algunas respuestas, y lo que he encontrado es la misma vieja lucha por el poder y la dominación."

Enlaces de interés:


WENDY DENNIS.

Periodista y escritora canadiense, colaboradora de Toronto Life, The Globe and Mail, TV Guide, Cosmopolitan, Flare y otras publicaciones del Canadá. Es autora del libro "Divorce from Hell" ["El infierno del divorcio"], en que relata la experiencia "infernal" del divorcio de Ben, su compañero, atrapado por la industria del divorcio en sus engranajes y enfrentado a una guerra sin cuartel contra su ex mujer. Wendy Dennis se limita a contarnos las atrocidades de esa guerra, en la que es corresponsal de primera línea. Nos habla de procedimientos judiciales, de medidas adoptadas, de jueces, de abogados, de expertos... y de sus escalofriantes honorarios. Nos habla de dos niñas en las que esta guerra atizada por las instituciones despierta lamentables instintos de supervivencia y egoísmo; niñas  a las que el sistema acaba convirtiendo en fiscales... contra su padre.  Las situaciones que Dennis nos describe apenas requieren comentarios por parte de la autora, son bastante elocuentes por sí solas, como por ejemplo la siguiente:

"El Dr. Goldstein [psicólogo adscrito al tribunal] escuchó con gran atención, tomó notas e hizo algunas preguntas. Como parte de la evaluación, dijo, deseaba ver a cada uno de los padres con los niños en un McDonald's, para observar las relaciones familiares. Así que, un día, hacia las cuatro de la tarde, allí estábamos todos, bajo los arcos dorados, devorando McNuggets de pollo y patatas fritas, mientras un psiquiatra, cuyo dictamen determinaría los aspectos más decisivos de nuestro futuro, permanecía sentado a nuestro lado y nos observaba en silencio." 

Páginas le lectura asfixiante en la que sólo cabe una sensación de alivio: la sensación de que las cosas siempre pueden ser peores. Si las primeras páginas son de rabia y lucha, las últimas son de profunda tristeza: la inculcación maliciosa y la separación forzosa han hecho efecto en las niñas. Cuando, tras años de ausencia forzosa, Ben consigue averiguar en qué colegio estudian sus hijas y, al salir del despacho del director, casi tropieza con la mayor de ellas, ya adolescente, la reacción de la hija es... pasar de largo.  

El libro, inicialmente publicado como reportaje abreviado en Toronto Life, puede ahora descargarse gratuitamente en línea, en la siguiente dirección: www.razberry.com/raz/divorced/dennis.htm

 


KAREN LEHRMAN

Es autora del libro The Lipstick Proviso: Women, Sex and Power in the Real World [La cláusula del lápiz de labios: mujeres, sexo y poder en el mundo real] (1997), en el que explica la urgente necesidad de que las teorías feministas se adapten a la realidad contemporánea.  Lehrman señala que las mujeres han realizado más progresos en los últimos 30 años que en los tres siglos anteriores y asegura que ha pasado ya la hora de seguir quejándose. "Ahora que la sociedad ha empezado, por fin, a tratar a las mujeres como adultos, ellas deben comportarse como adultos", escribe. 

Insiste en que las coléricas feministas actuales pertenecen a la primera generación de mujeres que han tenido acceso a todas las opciones sociales y profesionales, y que el feminismo comete un craso error cuando pretende que la igualdad de oportunidades debe ir seguida necesariamente de una igualdad de resultados, "contando a las mujeres como si fueran guisantes o, lo que es peor, estableciendo cuotas para ellas". Las mujeres no están obligadas a ocupar el 50% de los puestos de máxima influencia empresarial o política, ya que esos resultados dependen de sus preferencias y decisiones personales. Por ejemplo, sólo el 14% de las mujeres que ocupan puestos de gestión de nivel medio se declaran interesadas en alcanzar altos puestos ejecutivos, frente al 45% de los hombres. Muchas mujeres optan por profesiones más gratificantes para ellas, aunque estén peor pagadas (por ejemplo, derecho de familia en lugar de derecho empresarial).

Lehrman repudia la tendencia feminista que ensalza la maternidad sin pareja y antepone el interés de la madre al del niño, ya que los niños necesitan un padre y una madre, y cita cifras sobre los trastornos mentales y disfunciones del comportamiento experimentados por los niños de familias monoparentales. "Nada de lo ocurra en la vida futura de esos niños -sexismo, racismo o cualquier otra situación- les afectará tanto como una función materna mal ejercida", afirma.

RESEÑAS:


EDUARDO JOSÉ CÁRDENAS (LA OPINIÓN DE UN JUEZ)

ABC de los padres separados.- Interesante artículo (en español) del Dr. Eduardo José Cárdenas, publicado en "Legalmania.com", revista digital creada por un grupo de abogados argentinos. El autor ejerció como juez de familia durante veinte años. En este artículo hace una exposición ecuánime y ponderada de la problemática resultante del divorcio, con especial atención a su infuencia en los menores. "Los padres podrán dejar de vivir juntos, pero siguen siendo padres para siempre", es la frase con que se abre el artículo, sencillo, directo, sin tecnicismos innecesarios. Quizás, por debajo de su objetividad e imparcialidad generales, se deje sentir cierta leve actitud proteccionista hacia la mujer y ciertos resabios heredados de la práctica profesional, como por ejemplo la referencia a la fortuna de los padres, y no estrictamente a las necesidades de los hijos, como criterio para calcular las pensiones alimenticias de éstos, con el consiguiente riesgo de "enriquecimiento" del progenitor custodio a costa de la pensión del hijo. Pero, al margen de esas pequeñas salvedades, el artículo rebosa equilibrio y buen sentido.

 El abuso de la denuncia de abuso.- Otro interesante artículo del Dr. Cárdenas, cuya versión digital podemos consultar en la página de la asociación argentina APADESHI. En él se analizan las causas del descrédito en que han caído las denuncias de abuso sexual intrafamiliar, debido sobre todo al uso abusivo que se ha hecho de esas denuncias en situaciones de separación o divorcio destructivos. Como resumen del problema de fondo, podemos citar las conclusiones del Sexto Simposio Anual de Psicología Forense (Las Vegas, marzo de 1990): "Un pequeño número de padres en batallas por custodia o controversias sobre visitas han explotado la epidemia de abuso sexual, utilizando dichos argumentos para promover sus propios intereses a costa de sus hijos y de su ex esposo. Los argumentos se han tornado una forma de éxito seguro para obtener la atención del juez y cortas las visitas".  El Dr. Cárdenas destaca, a modo de conclusión, que "el 77% de los casos de abuso sexual relacionados con divorcios que llegan al Programa de Sexualidad Humana en la Universidad de Minesota han resultado ser casos fraudulentos". Por todo ello, el Dr. Cárdenas señala que el objetivo de su artículo es "defender la validez y utilidad de la denuncia de abuso sexual intrafamiliar. Y especificar cómo deben manejarse estas denuncias para que no caigan en descrédito, como está ocurriendo."

ABC de los padres separados cuando se forma una nueva pareja.- Nuevo artículo del Dr. Cárdenas, publicado en la revista "Legalmania". La nueva unión de una madre o un padre separado puede ser enriquecedora, pero trae conflictos. Hoy en día es corriente que una mujer o un hombre separado y con hijos forme una nueva unión. Esto puede ser fuente de aprendizaje para todos: el padre, la madre, sus hijos, la nueva pareja y los hijos de la nueva unión, si los hay. Pero por lo general, lo primero en aparecer son las dificultades. Mantener aunque sea un mínimo contacto entre los padres separados y una buena comunicación entre los miembros de la "nueva familia" conducirá a futuras satisfacciones cuando los hijos sean más independientes en sus relaciones con los padres y con los padrastros: el tiempo y la madurez trae también muchos cambios. 

Eduardo José Cárdenas es asimismo autor de libros como "Familias en crisis" (1992) o "La mediación en conflictos familiares" (1998).

Enlaces interesantes:


MARTIN S. FIEBERT

Profesor del Departamento de Psicología de la Universidad del Estado de California, y autor del estudio REFERENCES EXAMINING ASSAULTS BY WOMEN ON THEIR SPOUSES OR MALE PARTNERS: AN ANNOTATED BIBLIOGRAPHY ("Referencias en que se examinan las agresiones de mujeres a sus cónyuges o parejas masculinas: bibliografía anotada"). 

En el estudio mencionado, publicado en 1997, se facilitan los datos, cifras y conclusiones resultantes de 95 investigaciones especializadas, 79 estudios empíricos y 16 exámenes o análisis que demuestran que las mujeres son tan agresivas físicamente, o más, que los hombres en sus relaciones conyugales o de pareja. El tamaño de la muestra global de los estudios analizados sobrepasa los 72.000 casos, lo que unido a la disparidad de su procedencia, dice bastante a favor de la fiabilidad de los resultados.